Para Ripley

Ciudad de México /

Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio con las manos entrelazadas en la espalda y cariacontecido (gran palabra). Había leído en su periódico Milenio las comisiones declarativas del Presidente en una nota de Pedro Domínguez: “Los soldados perseguidos por integrantes del crimen en Michoacán ‘actuaron de forma responsable’ porque evitaron enfrentamientos y muertes. La misión de este gobierno es cuidar a los integrantes de las fuerzas armadas, ‘pero también a los delincuentes, que son seres humanos’. Gil está de acuerdísimo: los delincuentes que forman parte del crimen organizado, son seres humanos, y agreguemos desalmados, asesinos, torturadores, secuestradores y tal vez hasta el final traficantes de droga. En honor a la verdad (muletilla patrocinada por Morena en pleno), el gobierno no debería cuidar a esos monstruos del crimen sino perseguirlos, arrestarlos y presentarlos, hacerles juicios y encerrarlos muchos años en prisión. Si en el camino por desgracia ocurren enfrentamientos, el gobierno, a través de las fuerzas armadas, debe utilizar el monopolio de la violencia, que les pertenece, para someter a los violentos.

Como sea y soa, Gilga no da crédito y cobranza: cuidar a los asesinos. ¿Cómo? ¿Protegiéndolos, escondiéndolos, permitiéndoles asolar pueblos completos, violar mujeres, matar a sangre fría? Es que de veras. “Es una política distinta, completamente distinta”, dijo el Presidente. Una política distinta cuyos resultados son peores que en el pasado, es que ni qué.

El abominable puchero

Una nota de Emmanuel Carrillo en Forbes informa que en redes sociales apareció un video en el que elementos del Ejército mexicano eran perseguidos por sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación en Nueva Italia, Michoacán. De acuerdo con la Sedena, los efectivos militares fueron acorralados por los presuntos integrantes del crimen ya que entraron en un operativo a una zona de narcolaboratorios, hecho para el que se desplegaron alrededor de 300 militares. El Presidente enalteció el trabajo de las fuerzas armadas, quienes no comprometieron su vida ni la de los civiles armados y sostuvo que su política de seguridad está orientada a evitar el derramamiento de sangre.

Aquí hay complejidades: la política de seguridad protege al crimen organizado para evitar derrames de sangre. Extraña lógica. ¿Ya no dan clases de lógica en la preparatoria? Al parecer no, que las cosas y sus significados tengan un sentido no parece importante, antes al contrario, que todo se contradiga en un puchero abominable.

“Cómo vamos a querer que alguien pierda la vida, cómo vamos a estar en el fondo a favor de la ley del Talión, del que a hierro mata a hierro muere, y el ojo por ojo, lo decía Tolstoi nos vamos a quedar chimuelos todos o tuertos o ciegos”, sostuvo el Liópez Obrador en conferencia de prensa en Nuevo León. Pobre Tolstoi. “No fue un desliz, no, fíjense que así pienso y vamos a analizarlo, actuaron muy bien los soldados pero para que se entienda mejor porque no estoy hablando de (Leonardo) Curzio y (José) Cárdenas, son millones que piensan así”. No quedó muy claro, ni muy oscuro, pero no se entiende.

Inseguridad segura

El secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, informó que las fuerzas armadas desplegadas en Nueva Italia, Michoacán, no repelieron la persecución de los presuntos criminales debido a que no recibieron ningún tipo de agresión. El general secretario afirmó que los elementos del Ejército aplican el respeto a los derechos humanos. “La letalidad de las fuerzas armadas y Guardia Nacional han aplicado el respeto a los Derechos Humanos y la Ley Nacional del Uso de la Fuerza”.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: la política de seguridad de este gobierno es tan distinta a las anteriores que sencillamente no existe. Y efectivamente, la estrategia de Calderón no pudo ser peor; la de Peña, como todo lo que hacía ese presidente, consistía en mentir y esconder los muertos debajo de la alfombra. Si no damos noticias de los muertos, estos no existen.

El Presidente llamó cínicos a quienes hablan de violencia y desaparecidos y recordó a Genaro García Luna, hoy sujeto a proceso en Estados Unidos. Un nuevo frentazo a la lógica. De acuerdo, ¿y qué hacemos con las fosas donde aparecen miles y miles de cadáveres de personas desaparecidas? ¿No existen? Correcto se decreta que las fosas no existen, se trata de creaciones del neoliberalismo.

Todo es muy raro, caracho, como diría Francis Bacon: “La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad”.

gil.games@milenio.com

  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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