Pertenecerse

Ciudad de México /

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leía su periódico MILENIO. La primera plana venía fuerte: “Ya no me pertenezco… y el pueblo gobernará: Claudia”. A Gamés le sonaba la frase. La necedad es un rasgo de Gilga y allá fue a buscarla. La encontró, por supuesto, ni que fuera tan difícil. El 16 de noviembre del año 2018 Liópez dijo: “Yo ya no me pertenezco. Yo estoy al servicio  de la nación. Soy un hombre de nación. Entonces yo tengo que cumplirle al pueblo de México. Mi amo es el pueblo de México. Mi responsabilidad es no fallarle al pueblo de México”.

Lo que hace la mano hace la tras y un, dos, tres, ¡calabaza! Sheinbaum sigue los pasos de su líder. Esperen: las frases de Liópez le sonaban, le sonaban, y necio como es cuando se pone necio, Gil buscó y encontró, ni que fuera tan difícil. De pronto oyó la voz de Hugo Chávez: “Porque el pueblo lo merece, y porque en verdad como se los digo, yo no me pertenezco, yo le pertenezco al pueblo de Venezuela, mi vida es de ustedes; ¿qué me queda a mí? Servir al pueblo, servir a la revolución, servir al socialismo, servir a la Patria”.

Esta información la encontró Gil en ADN Político y como habrán leído se trata de un servidero del carambas. Servir y servir y servir, ni en Casa Toño. Gil no quisiera ponerse pesado pero él sí se pertenece. Por cierto, amigos que no malquieren a Gilga sostienen que si Sheinbaum triunfará el 2 de junio, una vez en la silla del poder podría cambiar algún rumbo y decidir sobre una cantidad de temas, asuntos, cosas y cosos. Con la pena, pero por los dichos y los hechos de la candidata de Morena, el camino sería exactamente el mismo que ha diseñado para ella Liópez Obrador.

La esperanza

La rápida y oportuna entrevista de José Antonio Belmont es más clara que el agua turbia de las fuentes de la cuatroté: “Claudia Sheinbaum lo tiene claro: ‘Ya no me pertenezco, ahora represento una esperanza’ (…) Ya no tengo derecho a equivocarme”. Aigoeeei. Gamés añade de manera caótica: ¿pues no que nada de Venezuela, nada de Chávez? ¿Retomará Sheinbaum, en caso de ganar la elección, la mitomanía de Liópez, su capacidad de ofensa y agravio, su irreflexión y sed de venganza? (Gran figura esa de  la sed de venganza)? Con menos intensidad, tal vez, pero a Gamés ya no le queda duda: voy derecho, no me quito y no respondo chipote con sangre.

Sheinbaum Pardo garantiza, escribe Belmont, que, de poder concretar las reformas constitucionales con el llamado plan C, México será un mejor país. La candidata se refiere al paquete  delirante de reformas que le ha entregado el Presidente para que ella las lleve adelante. Gilga se pone optimista: Morena no se llevará el Congreso. Oh, sí.

Sheinbaum logra parábolas extraordinarias como ésta:

“Si haces eso (poner los pies en la tierra), no te equivocas porque si no, en el momento en que uno se voló por encima de los demás, en ese momento deja uno de tener los pies en la tierra y eso no me va a pasar nunca”. Gil quisiera volar, un poco solamente, y luego aterrizar en el AIFA.

La candidata habla ya como Presidenta y Gil medita: de la sopa al plato se cae la boca. Oigan si no: "Las decisiones que tomo tienen consecuencias para el pueblo de México y por eso, más allá de mi persona, yo represento una esperanza y no es un asunto individual es que es un movimiento que viene de lejos y gracias a los buenos resultados del presidente López Obrador y de su identidad con el pueblo de México también la gente quiere que continúe eso, que continúe esa identidad”.

Gamés piensa en la feligresía, en la adoración: “Andrés Manuel López Obrador siempre va a ser una enseñanza, esté ahí presente o no en el sentido de que nosotros venimos de un movimiento social que fue construido bajo su liderazgo”.

Y qué extraño eso de convertir el verbo intransitivo pertenecer en uno reflexivo. En fon.

Todo es muy raro, caracho, como diría, John Stuart Mill: “La convicción profunda de un hombre le sustrae a los ataques del ridículo”

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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