Gil no sabía si tomar la siesta o no tomar la siesta. Si lo primero, el despertar sería infernal; si lo segundo, la vigilia sería infernal. En esas estaba Gil cuando se enteró de que la Presidenta ha dado detalles sobre los dos libros “especiales” que incluirá la Secretaría de Educación el próximo año. La mandataria, que ya había avanzado la noticia en su segundo Informe de gobierno, ha explicado que será un libro de matemáticas desarrollado por docentes y con especialistas del Instituto Politécnico Nacional, y otro de lectoescritura, compuesto por cuentos, poemas y textos básicos para los estudiantes. Esto ocurrirá después de los bajos resultados que sacaron los alumnos mexicanos en la prueba PISA.
¿Pues no que estábamos orgullosos de los resultados de las escuelas públicas sobre las privadas? Ahora resulta que necesitamos dos libros de la SEP, uno de matemáticas y otro de lectoescritura. Luego entonces la educación en México sí requiere un libro de texto por encima de los libros de texto que concibieron Marx Arriaga y sus secuaces. Así lo leyó Gilga en su periódico El País.
La nueva escuela mexicana
La caída en la prueba internacional fue prácticamente generalizada en los 91 países estudiados, pero en México se identificaron tendencias preocupantes. Por ejemplo, la puntuación en matemáticas fue la más baja desde 2006. Al punto de que solo 30% de los estudiantes llegó al nivel básico de conocimiento sobre esta área, cuando la media de la OCDE se sitúa en 65%. Aunque la mandataria ha defendido a la Nueva Escuela Mexicana, el modelo educativo de Andrés Manuel López Obrador, sí va a reforzar las materias de matemáticas y lectoescritura con libros de apoyo. El primero será desarrollado con especialistas del posgrado de Matemática Educativa del IPN y, según la Presidenta, ayudará a profesores y estudiantes. El de lectura no será un libro “teórico”, ha avanzado Sheinbaum, sino que incluirá textos literarios adaptados además a las regiones del país: “Es sencillamente cuáles son los textos básicos, poemas, cuentos cortos que deberían conocer las niñas y los niños, y particularmente es distinto también para cada uno de los lugares”.
No está mal, Gil sabe que todos los niños y las niñas mexicanos deben memorizar párrafos completos de la obra de Paco Ignacio Taibo. ¿Por qué se ríen? ¿Apuestan algo?
El teléfono celular, culpable
Sheinbaum ha reconocido que “los jóvenes, las niñas y los niños dejaron de leer y de comprender lo que leen por el uso excesivo de las plataformas digitales”. Gil insiste: desde luego la pandemia y además los celulares han hecho estragos en la educación mexicana, pero esto no ha incidido de manera definitiva en esa prueba. La Nueva Escuela Mexicana, los libros de texto que inventó Marx Arriaga, la reforma educativa hecha pedazos, ¿quieren más?
La Presidenta insiste en sus conferencias en limitar el uso de los teléfonos celulares en las escuelas y también en regular el acceso a las redes sociales. También podrían regular, de paso vandálico de la CNTE, que deja las aulas vacías para obtener privilegios mientras los niños no aprenden ni jota.
El gobierno ha presentado datos de que los menores pasan hasta siete horas diarias frente a la pantalla, una exposición excesiva que asocian, además, con problemas de ansiedad, depresión y pérdida de sueño. Ante este escenario, la SEP va a abrir foros de consulta en primarias, secundarias y preparatorias que puedan derivar en una regulación de los dispositivos.
De acuerdo, se podrían tomar medidas: veinte azotes a los y las que no despeguen los ojos de la pantallas mientras memorizan las tablas de multiplicar. Diez azotes a quienes lean manga Dragon Ball. Y quien sea sorprendido leyendo, es un decir, Transformers, cinco latigazos de los fuertes.
Felices y contentos
Sheinbaum sigue sin parar en su gira de rendición de cuentas después del segundo Informe de gobierno: “Estimamos que han sido cerca de 330 mil personas las que han asistido a las asambleas de rendición de cuentas. Y, sobre todo, hay mucho entusiasmo y alegría”.
Gilga no tiene la menor duda, allá en Pachuca se desbordó el río de la felicidad. ¿Alguien lo duda? En este momento se decreta felicidad y alegría. ¿Estamos?
Gil sí toma la siesta, definitivo, le urge un reposo.
Todo es muy raro, caracho, como diría Pessoa: “Leer es soñar de la mano de otro”.
Gil s’en va