Quevedo

Ciudad de México /

Gil terminaba la semana convertido en arena de otro costal; es decir, fatigado, sin fuerza. Así caminaba sobre la duela de cedro blanco en busca de un libro que se le escondía. Gamés recordó a Quevedo. Si su memoria no fallaba, en la Obra festiva, Quevedo había escrito unas “Premáticas y Aranceles”. Una premática era una ley propia de la ordenación jurídica del Antiguo Régimen de España. Los aranceles, ni qué decir, ahora sabemos que son unos terribles impuestos. Quevedo escribió con humor de estas sanciones en la vida cotidiana e inventó unas “Premáticas del Desengaño contra los Poetas Güeros”. Milagro: Gil encontró el libro, una edición de las Obras Completas de Quevedo (Aguilar) prologada y cuidada por Felicidad Buendía. Gilga arroja unos párrafos a este trozo de la página del fondo. ¿A quiénes se les impondrán aranceles? Miren:

···

Los que, sonándose las narices, en bajando el lienzo lo miran con mucho espacio, como si les hubiese salido perlas de ella y las quisieran poner en cobro, condenámoslos a que cada vez que incurrieran en ello den una limosna al hospital de los incurables.

···

Los que escribiendo cartas, por mostrar que tienen sutil ingenio escribieren palabras o vocablos no usados, les condenamos a que, si en ellos enviaren a pedir alguna cosa de que tengan mucha necesidad de ella, no se las envíen por no entendidos.

···

Los que estando en la cama con mujer queriendo hacer su gusto, se lo piden, los condenamos a que ellas lo hagan sin pedírselo a ellos por ser necios abatanados.

···

Los que casaren con mujer que saben ha gozado otro, ora sea por su hermosura, ora sea por su riqueza que tenga, los condenamos a que de ninguna cosa que vean en su casa se puedan quejar; a los cuales mandamos que cuando entren en su casa, sean obligados a hablar recio, para que haya lugar de ponerse cada uno a salvo.

···

Habiendo visto la innumerable cantidad de poetas que Dios ha enviado a España por castigo de nuestros pecados, mandamos que se gasten los que hay, dando término de dos años para que se consuman. Se procederá contra ellos como contra la langosta pues no han bastado los remedios nuevos y cada día hay más poetas sin ser conocidos ellos ni sus versos en España.

···

Habiendo considerado que esta infernal secta de hombres condenados a perpetuo concepto, despedazadores y tahúres de vocablos, han pegado la dicha roña de la poesía a las mujeres, declaramos que nos damos por desquitados con este mal que les han hecho del que nos hicieron en Adán.

···

El dinero, para galán tiene claridad y refulgencia, para enamorado tiene saetas como el dios Cupido, para avasallar a las gentes tiene yugo y coyundas, para defensor, tiene castillo, para noble, león; para fuerte, columnas; para grave, coronas; y al fin, para honra y provecho lo tiene todo.

···

Tratado de la adivinación

Todo hombre que tuviere el cabello ensortijado, negro y recio, dará más qué hacer a los barberos; y los que criaren piojos se rascarán a mentido la cabeza.

Todo hombre calvo no tendrá pelo y si tuviere alguno no será en la calva.

Todo hombre de frente chica y arrugada parecerá mono y será ridículo para los que le vieren.

El que tuviere frente ancha tendrá los ojos debajo de la frente y vivirá todos los días de su vida.

Quien tuviere nariz muy larga tendrá más que sonar y buen apodadero. El de narices meñiques y romas, llamadas nariguetas, que hay algunos que las tienen tan pequeñas que apenas se las puede hallar en la cara el mal olor, son hombres aunque parecen otra cosa y en vida empiezan a hacer diligencias para calaveras.

···

Proposición: Para que con solo haber hablado con una mujer, te siga adonde quiera. Solución: Húrtale lo que tuviera y te seguirá hasta el cabo del mundo, sin dejarte a sol ni a sombra.

···

Sí: los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras se acerca el mesero con la charola que soporta el Glenfiddich 15, pondrá a circular por el mantel tan blanco esta frase definitiva de Quevedo: No hay gusto más descansado / que después de haber cagado.


Gil s’en va

gil.games@milenio.com

  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS