Gilga cuenta esto: por razones que no viene al caso contar en esta página del fondo, Gil no está adscrito ni al Issste, ni al IMSS del bienestar, o como se diga. Desde hace años, tantos como 34, paga un seguro de gastos médicos privado. Un dineral, ni hablar, se paga. Pues la Presidenta y la Secretaría de Hacienda le han metido mano a las aseguradoras y les han dado con el garrote del fisco. Así, se estableció en la Ley de Ingresos de este año que las aseguradoras no podrán deducir el IVA de sus gastos por siniestros. Consecuencia, el precio de los seguros aumentaron 20% o más, todo directo a la prima de seguros. Que paguen los consumidores.
La verdad sea dicha (muletilla a cargo de Morena en pleno), a Gamés le importa una almendra quién tenga razón o sinrazón, el asunto está ya en la Ley de Ingresos. Los seguros ya eran muy caros, pero lo que ha ocurrido es delirante.
El sello Morena que fabricó el ex presidente Liópez: dijeron que arreglarían el huachicol y desataron una crisis de abasto de gasolina e hicieron estallar una mafia no solo incontrolable sino que operaba en las entrañas del oficialismo; afirmaron a pie juntillas que las farmacéuticas, corrompidas por el neoliberalismo, robaban a mansalva, consecuencia, desabasto de medicinas de siete años de mala suerte; ahora se han dado cuenta de que las aseguradoras deducían el IVA y madres, a pagar el IVA; los consumidores pagarán en primas enloquecidas. Muchos no podrán pagar; peor, imposible. ¡Castapasanda!
Qué Gómez que adivinas
Gilga se lo ha preguntado con toda seriedad: ¿habrá un político mexicano más farsante, mentiroso y oportunista que Pablo qué Gómez que adivinas? Probablemente no, y miren que los tenemos a puños. Pero Qué Gómez que adivinas se da golpes de pecho: vengo de la izquierda, fui líder del 68. Anjá, como ño. Un líder prehistórico velociraptor. Y el tono engolado con el cual obtuvo lugares en partidos de izquierda, diputaciones, todavía hay quien se lo compra: lo adquirió el ex presidente Liópez y luego la presidenta Sheinbaum.
Pues Gil informa: Pablo Qué Gómez que adivinas recibió a 9 de los 11 consejeros del Instituto Nacional Electoral, quienes le entregaron el documento con 241 propuestas que acordaron durante el fin de semana; de entrada, el titular de la comisión presidencial planteó que el INE debería perder su carácter autónomo, pues ello implica que la institución tenga “su propio gobierno, su propia ley”. ¿Cómo la ven?, dicho esto sin la menor intención de un albur autonómico: “un órgano administrativo como el INE no puede ser autónomo, pero debe tener independencia en sus resoluciones”.
Pero don Pablote, ¿cómo habría de ser independiente un organismo sin autonomía?, ¿de quién dependería entonces el INE? De acuerdo, el INE sería independiente si la Secretaría de Gobernación dirigiera sus acciones y resoluciones. ¿Se pasa o no Pablote? Andrés Manuel López Obrador, quien eliminó a cuatro organismos autónomos durante su gestión y exhortó a desaparecer al INE y encargar a la Secretaría de Gobernación la organización de las elecciones farfulló en Palenque: qué bien lo hace Pablito.
Vasallos
Ahora lean esto, por piedad, que Gil recogió en su revista Proceso: “(Gómez) insistió en que el gobierno de Sheinbaum no quiere consejeros avasallados ni “magistrados en ningún órgano jurisdiccional electoral”. Las declaraciones de Gómez marcan una distancia con los consejeros del INE, quienes insistieron, en el documento de 69 cuartillas que entregaron a Gómez, en la importancia de “consolidar instituciones electorales autónomas, profesionales y técnicamente capaces”. Pues queridos consejeros la aprobación de esta iniciativa será la puntilla de rubor helado a la democracia en México.
Como estará la cosa que la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei Zavala, recalcó durante la reunión la necesidad de “fortalecer al INE en su autonomía, en el respeto que se merece”, así como en el “aspecto presupuestal”, dos consideraciones qué Gómez Que adivinas descartó en el encuentro. ¿Les queda alguna duda? Mientras Gil escribe estas líneas desconoce el documento que ha pasado el umbral del Legislativo en su poder. Da igual, nunca leen nada.
Todo es muy raro, caracho, como diría Jorge Guillén: “La realidad me inventa. / Soy su leyenda”.
Gil s’en va