Sí hay medicinas, pero no hay medicinas

Ciudad de México /

Nadie lo creería, después de siete años, persiste el desabasto de medicinas en el país. El expresidente Liópez destruyó el sistema de abastecimiento y este nunca ha vuelto a ser el mismo. El camino de mentiras ha sido largo e incluye la creación de una megafarmacia fantasma donde se encontrarían todos los medicamentos del mundo. La Presidenta se enoja si le dicen que no hay medicinas, pero en numerosos hospitales no hay, con la pena. 

Gil lo leyó en su periódico El País en una nota de Carlos Carabaña. Pese a declaraciones previas de que el problema estaba solucionado, las quejas ciudadanas siguen recordándole al Gobierno que en los hospitales públicos faltan fármacos. Este fin de semana fue en Hidalgo, donde Sheinbaum ha anunciado una nueva ruta de la salud, un programa nacional destinado a distribuir medicamentos, para solucionar el 20% del desabastecimiento que existe en la entidad.

Así como usted lo lee, de nuevo, otro proyecto para terminar con el desabasto, mon Dieu. Carabañas: “Esto ocurre cuando el proyecto de credencialización del Servicio Universal de Salud, que tiene el noble y complejo objetivo de que, para el final del sexenio, toda persona sin seguridad social, un tercio de la población, pueda recibir atención en cualquiera de los castigados sistemas públicos de salud”.

Gil cavila: podría darse el caso de que los mexicanos tuvieran cobertura universal a la salud, pero sin medicinas, o con muchos medicamentos mágicos que no pueden obtenerse. Sería raro, pero original: la cuatroté ofrece cobertura universal, pero no nos pidan muchas medicinas porque están muy escasas.  

Una cajita

En Tenango de Doria, un pueblo en el boscoso norte de Hidalgo, durante la gira de fin de semana de la Presidenta, los vecinos tomaron el micrófono en un acto para quejarse de la falta de doctores y medicamentos en los centros de salud de la región. Sheinbaum visitó el Hospital Regional Otomí-Tepehua, en San Bartolo Tutotepec, al terminar el acto: “El problema es que hay desabasto de un medicamento que se usa mucho para la presión alta, hay otro que lo sustituye, pero de este solo había una cajita”, ha dicho Sheinbaum. Una cajita.

La Presidenta le ha pedido a Birmex, empresa pública mexicana del sector salud, “que mande ese medicamento y los que faltan, que son un 20%”, y anunció que Alejandro Svarch Pérez, director del Servicios de Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-Bienestar), visitará esta semana ese centro médico.

Leyeron bien ustedes, lectora y lector, de nuevo Birmex tendrá que surtir, aunque no surta, unos medicamentos que sí había, pero no existían, Svarch Pérez visitará, aunque no visite, en una semana, ese centro médico, ¿estamos locos? Sí, de remate.

Gamés piensa en las leyes de la herencia. Sheinbaum carga con la falta de medicamentos en el sector público de salud que le heredó el expresidente Liópez. Carga, pero no soluciona, y ya estamos listos para ofrecer cobertura universal a todos los mexicanos. La carreta delante de los caballos. 

Dirán la misa los curas de la cuatroté, que el abasto es casi total, pero los hospitales y quienes necesitan medicinas reportan escasez provocada por una combinación de negociaciones fallidas, vetos a distribuidores y falta de experiencia en logística. Es que de veras.

Recordemos

No nos olvidemos así nomás. Carabañas recuerda y Gil Gamés también: el problema de suministros médicos viene desde 2019, cuando el expresidente Liópez, con el argumento de combatir la corrupción, cambió el sistema de compras para que en lugar del experimentado IMSS se hiciera cargo una inexperta Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Además, se vetaron a las tres principales distribuidoras de medicamentos en el país, con acusaciones de oligopolio. Desde entonces, el país no ha logrado tener un abastecimiento estable, pasando por diversos proyectos para intentar solucionarlo, incluso una fallida intervención de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, la inoperante Megafarmacia del Bienestar y la fallida Compra Consolidada de Medicamentos 2025-2026, que es una vuelta al modelo previo a la llegada de la cuarta transformación. Como para volvernos locos.

Todo es muy raro, caracho, como diría Manuel Vicent: “El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”.


Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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