Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil no dejaba pensar en la rapidez de vértigo con que la Fiscalía General de la República ha dado a conocer las acusaciones y los delitos, en caso de que existan, por los cuales Ernesto Ruffo se encuentra preso en el Altiplano. Este peligroso criminal de 74 años bien podría darse a la fuga, razón por la que le ha caído la sombra de la prisión preventiva oficiosa y la oscuridad de la cárcel. Cuánta eficacia.
La eficiencia al parecer es inagotable fuente de justicia en la Fiscalía. Como un relámpago le echaron el guante el exgobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero, acusado de destruir evidencia del caso de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala.
Gil cita las páginas de su periódico La Jornada en una nota de Gustavo Castillo e Israel Dávila, para que no digan luego que odio jarocho, que la mala onda, en fon. En la audiencia en la que se le imputó al exgobernador la comisión de los delitos de desaparición forzada y obstrucción de la justicia, se dieron a conocer parte de las declaraciones de los testigos colaboradores de la Fiscalía General de la República en las que se señala que el exgobernador “tenía relación con los grupos delictivos” que operan en esa entidad, y también que externó su temor a que se difundiera lo ocurrido con los normalistas de Ayotzinapa frente a las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia la noche del 26 de septiembre de 2014, “porque el pendejo de mi sobrino Ernesto estaba al tanto”.
Una de las testigos que colabora con la FGR declaró que “no quería que se supiera porque él tenía relación con el crimen organizado y había dado la orden de que ejecutaran a los normalistas porque eran del grupo rival”, y al respecto las primeras investigaciones del caso señalan que los estudiantes fueron considerados integrantes del grupo delictivo Los Rojos, organización rival del cártel Guerreros Unidos.
Con la velocidad del Correcaminos, la Fiscalía se llevó a Aguirre al Altiplano. Gamés podría esperar las peores sevicias del exgobernador, pero carambas, la Fiscalía es un meteorito insobornable, oh, sí.
Sigamos con Aguirre
A lo largo de la diligencia realizada el viernes durante más de siete horas en las instalaciones del Centro de Justicia Penal Federal que se localiza en Almoloya de Juárez, Estado de México, los representantes de la Fiscalía dieron a conocer, además de los testimonios de dos testigos colaboradoras (la ex presidenta y la visitadora del TSJ), declaraciones del cabecilla de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias Salgado, quien aseguró que ese grupo delictivo aportó recursos para la campaña a gobernador de Aguirre.
En los testimonios y peritajes realizados por el Ministerio Público Federal, se dijo ante el juez Mario Elizondo Martínez que Sidronio Casarrubias declaró que Aguirre Rivero pasó por alto los antecedentes de José Luis Abarca, quien en la fecha de los hechos era alcalde de Iguala, a pesar de que tenía conocimiento de su relación con Guerreros Unidos, y que la esposa de éste, María de los Ángeles Pineda Villa (hermana de uno de los líderes de un grupo que formó parte del cártel de los hermanos Beltrán Leyva), quería suceder a su marido en el cargo.
Gil ya no entiende, ¿pues no que Sidronio es un buen hombre, así como Gil y el Cepillo? A Gamés ya se le hizo bolas el engrudo.
Rocha Moya
Gilga imaginó por un momento un relato de la Fiscalía como el de Aguirre, pero de Rocha Moya, con testimonios, o como se llamen, de integrantes de los chapitos, con declaraciones de funcionarios sobre el dinero de la campaña del gobernador con licencia y la actuación del crimen organizado durante la elección de 2021. En el retablo no debería faltar su relación con algunos miembros de su partido y sus relaciones con las pandillas del narcotráfico. Gamés ha dicho que ha imaginado, en su fantasía, Rocha estaría en el Altiplano.
La conclusión es de una obviedad que casi da pena escribirla: a unos la persecución, a otros, la protección.
Todo es muy raro, caracho, como diría Albert Camus: “Si el hombre fracasa en conciliar la justicia con la libertad, fracasa en todo”.
Gil s’en va