Venezuela y México

Ciudad de México /

Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco con las manos entrelazadas en la espalda. Meditaciones: las relaciones de México y Venezuela cambiarán, ni lo duden ustedes. No llegarán a Caracas ni los libros que regala Taibo a los gobiernos revolucionarios. Fabrizio Mejía no será leído en la república bolivariana. Helás! Alguna ventaja debía de tener la invasión abusiva de Trump.

Gil leyó un resumen en su periódico El País y en un reportaje de Ernesto Nuñez acerca de las relaciones del gobierno de Morena con el de Maduro. Gamés sabe que eminentes morenistas viajaron a Caracas para apoyar a la dictadura.

Las elecciones en Venezuela causaron gran conmoción en la región, una jornada electoral con múltiples irregularidades y considerada fraudulenta por gobiernos de todo el mundo. En México, el gobierno de Liópez evitó pronunciarse sobre la calidad del proceso electoral y emitió un comunicado en el que dijo mantenerse atento al conteo final de las actas del Consejo Nacional Electoral. Atento, cuando todo el mundo vio el resultado de la oposición y el fraude descomunal, el robo descarado de Maduro y sus operadores.

Liópez volvió a referirse a las elecciones de Venezuela hasta el mes de agosto de 2024, dejando en el aire un reconocimiento explícito a Maduro. Liópez se rifó y criticó el respaldo de Estados Unidos al candidato opositor Edmundo González, que calificó como “una imprudencia”. Respecto a las acusaciones de fraude, el ex presidente mexicano optó por una aparente neutralidad y dejó que pasaran los meses y se consumiera su mandato sin volver a hablar del tema, siempre escudado en la política de la no intervención.

En la misma línea, la entonces presidenta electa, Claudia Sheinbaum, declaró el 30 de julio de 2024, que era necesario esperar el cómputo final. Se pronunció a favor de la transparencia y del resultado de los votos, pero también condenó el intervencionismo extranjero y criticó que la Organización de Estados Americanos haya descalificado anticipadamente el proceso de reelección de Nicolás Maduro. Así como usted lo lee en estas líneas de la página del fondo. ¿Cómo serán ahora las relaciones entre estos dos gobiernos?

Las tres visitas

La postura del gobierno de Liópez respecto a Venezuela estaba precedida por tres visitas de Nicolás Maduro a México. La primera ocurrió en diciembre de 2018, cuando el presidente venezolano acudió como invitado a la comida que ofreció Liópez a los jefes de Estado que asistieron al cambio de poderes.

Tres años después, Maduro regresó sorpresivamente a México para participar en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada el 17 de septiembre de 2021. Viajó acompañado de su vicepresidenta Delcy Rodríguez y fue recibido por el entonces canciller Marcelo Ebrard. La tercera y última visita ocurrió el 22 de octubre de 2023, cuando López Obrador lo invitó a un encuentro al que denominó “por una vecindad fraterna y con bienestar” en Palenque, Chiapas. Acudieron los mandatarios de Colombia, Cuba, Haití, Honduras y Venezuela, para hablar sobre migración y movilidad humana.

Y llega Trump

Con la llegada de Donald Trump en 2025, la presidenta Sheinbaum tuvo que hacer malabares para gestionar la relación con el régimen venezolano, siguiendo las directrices que heredó de Liópez: la aparente neutralidad amparada en el argumento de la no intervención, la frialdad hacia la oposición venezolana y algunos gestos con el chavismo. Uno de esos gestos fue la decisión de mantener como embajador de México en aquel país a Leopoldo De Gyves de la Cruz, indígena oaxaqueño y militante de movimientos sociales de izquierda en el Istmo de Tehuantepec, quien fue nombrado por Liópez Obrador desde marzo de 2022 como un acto de cortesía con el régimen bolivariano.

En noviembre de 2025, cuando se le preguntó por el Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado, política y líder moral del antichavismo, Sheinbaum dijo: “sin comentarios, pero es muy importante decir que México siempre va a defender la autodeterminación de los pueblos, la no invasión y la no injerencia”.

Todo es muy raro caracho, como diría Séneca: “Nadie puede llevar por mucho tiempo el disfraz”. 

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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