El azul entre nosotros

Ciudad de México /

El color azul aparece en múltiples zonas de la poesía nuestra. Rubén Darío tituló uno de sus libros con esa hermosa palabra cuyo famoso palíndromo es luz azul, y que se prolonga en el senestésico y magnífico “odio la luz azul al oído” de Rubén Bonifaz Nuño.

El azul está presente en el nostálgico verso de Elías Nandino “El azul es un verde que se aleja”. También en los primeros versos de Tabaré de José Zorrilla de San Martín: “una mirada azul necesitaba”. Y en el poema mayor de nuestra lírica “Muerte sin fin” despunta enfático: “sí, es azul, tiene que ser azul!”.

Asimismo en el verso “un coagulado azul de lontananza”. En la rima XIII de Gustavo Adolfo Bécquer el azul es el gozne temático del poema. Transcribo el primer verso:

“Tu pupila es azul, y cuando ríes...”

La elección de los versos citados es fina y, en algunos casos, romántica (ser romántico es ser fuerte, solía decir mi llorado maestro Javier Lazalde). Mas no quisiera yo olvidar al enorme cocodrilo Efraín Huerta y su retranca parafrástica e irónica. El dicho original es “el que quiera azul celeste que le cueste”, que modificó maliciosamente:

“la que quiera azul celeste se acueste”.


gilpradogalan@gmail.com

  • Gilberto Prado Galán
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