La búsqueda del sentido

Laguna /

El libro Tu lengua en mi boca de Luisa Reyes Retana alienta una respiración de bicornio, esto es, de sombrero de dos picos. 

¿Por qué? Porque entrecruza el lenguaje popular con una intertextualidad variopinta que comprende o congloba a sor Juana, Sabines, Huidobro y, para sorpresa mía, a la gran poeta cubana y universal Dulce María Loynaz. 

¿Se acuerdan? “Si me quieres, quiéreme entera/no por zonas de luz o sombra…/Si me quieres, quiéreme negra/y blanca. Y gris, y verde, y rubia,/y morena”. Hasta aquí la cita.

Hay en esta obra, como en las principales de rodrigón narrativo, una incesante búsqueda del sentido vital llevada a cabo por protagonistas como, por ejemplo, Berta, Babis, Futuro, Francia.

Todas orientan su brújula a la indagación de una trayectoria del polvo que, traducida a buen romance, es una introspección respecto de la propia existencia a caballo entre nuestra entrañable zona del silencio y la CDMX. 

Por ello, por mi propia experiencia errabunda, me pega donde me duele. 

El arco de su prosa es presidido o gobernado por el desparpajo, la bendita maledicencia y la nota culta y atinada: “quítate esa pinche capa Madam. 

Es más, tírala al bote. Llegaron Judas y Futuro. Saludaron, se rieron de la capa de Madam y se sentaron en la banqueta a ver las pantallas de sus celulares y a esperar a Babis”. ¡Ah! La palindrómica Madam. 

Celebro esta novela polimorfa y muy disfrutable con un palíndromo para su autora: “Así Retana gánate risa”. ¡Enhorabuena!


gilpradogalan@gmail.com

  • Gilberto Prado Galán
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