Neptuno alegórico en Paz

Laguna /

Es curioso cómo, ahora que releo Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (FCE, 1982), me sorprende un pasaje sobre la obra Neptuno alegórico de la gran poeta donde el autor de Salamandra desliza adjetivos enemigos. 

El pasaje es éste: “El Neptuno alegórico es un perfecto ejemplo de la admirable y execrable prosa barroca, prosopopéyica, cruzada de ecos, laberintos, emblemas, paradojas, antítesis, agudezas, coruscante de citas latinas, que en nombres griegos y egipcios, que en frases interminables y sinuosas, lenta pero no agobiada por sus arreos, avanza por la página con cierta majestad elefantina”. 

Me llama la atención el adjetivo elefantina como metonimia de enorme. Admirable la prosa de Sor Juana, creo yo, por el despliegue de recursos de un ingenio avispadísimo y execrable por el abuso. 

En ese mismo capítulo del ensayo capital de Octavio Paz, al abordar Explicación sucinta del arco, obras complementarias acerca de la entrada de los virreyes a la Ciudad de México, el poeta mexicano afirma: “La versificación de Sor Juana es una de las más pulcras y refinadas del idioma. 

Muy pocos poetas de nuestra lengua la igualan y se cuentan con los dedos los que la aventajan”. Me desconcierta que no diga “y se cuentan con los dedos de una mano los que la aventajan”. 

Ya sé: esa omisión –de una mano- ha sido planeada para huir del coloquialismo, del lugar común, pero…, ¿se cuentan con los dedos de cuántos o de cuántas?

  • Gilberto Prado Galán
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