El que calla otorga

Tamaulipas /
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Algunos conocidos me han sugerido que es momento de hacer un descanso de la crítica política/social, pese a que todos los actos inconcebibles de fracaso y corrupción se vuelven descomunales y, más aún, se muestran asquerosamente sin persecución para encontrar remedio y justicia.

Los argumentos son, que hacer un alto es la decisión más sabia, valiente y estratégica, ya que criticar se volvió un anhelo repetitivo y estéril para cambiar lo mal hecho, poque no rendirse se traduce en un desgaste de energía, de salud mental y en ocasiones hasta de la amistad.

Sin embargo, les repito y les sostengo que “El que calla otorga”, porque cerrar la boca o el escrito, es tanto como brindarles a las lacras, sinvergüenzas y malnacidos (no todos) que nos gobiernan, el triunfo y la razón.

Hoy toda lucha, inconformidad o enojo se traduce en reenviar un “meme” con la ayuda de las redes, y solo así encontramos el falso consuelo, creyendo que el forward nos hizo los críticos idóneos, convencidos que así se cumplió con la cuota de la discrepancia.

Familias rotas, amistades quebradas, son ejemplos de la parte triste de esta dramática novela en que vivimos, porque según el grado de fanatismo, cada uno ve las cosas según le vaya en la feria, pese a las pruebas irrefutables de la mala gobernanza.

Y lo que es peor, esos inmorales (algunos) aplican el “Efecto Dunning Kruger”, un sesgo que aplica cuando se hacen las cosas mal, pero creen que las están haciendo bien.

Gobernar al chilazo, coloquialmente hablando, es hacerlo de manera improvisada, sin planificación, y sin resultados, pero además, solo buscar riqueza a costa de todo y de todos, es el colmo de la bajeza; quien no lo crea solo asómese sin prejuicios a cualquier rubro burocrático.

¿Como callar al ver los escándalos de corrupción, la crisis de inseguridad en todo el país, el mal manejo del sistema de salud y educativo, los sobrecostos y opacidad en obras emblemáticas, el debilitamiento, desaparición y degradación de órganos antes autónomos, o la presión a la prensa y opositores?

Ser apáticos e indiferentes, temerosos y por ende pusilánimes, es oro molido para acrecentar la impunidad desmedida de los monstruos del poder.

¿Callar es lo mejor?


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