Hace pocos años escribí sobre el actuar de los últimos gobernadores que ha habido en Tamaulipas, principalmente de los recuerdos que de ellos tengo, desde el punto de vista subjetivo.
Inicio hoy por el serio y meditabundo, que no buscaba ser gobernador, Emilio Martínez Manautou, ya que él quería la presidencia de México, pero no se le dieron, conformándose con el premio de consolación en Tamaulipas, pasando sin pena ni gloria
Vendría el Ingeniero Américo Villarreal Guerra, experto en obras hidráulicas, con las que fue valorado para tomar las riendas bajo las siglas del PRI en esta entidad, siempre acompañado de su esposa, Beatriz Anaya.
Hasta ahí íbamos bien; no era Tamaulipas nota nacional negativa, se nadaba de muertito y la federación le daba, sino lo justo, si lo necesario para sacar adelante los proyectos.
Y luego Manuel Cavazos Lerma, el señor de sombrero, cinto piteado, botines y camisas vaqueras, pantalones Topeka y vehículos sin clima, mismo que tuvo relevancia nacional cuando hizo comentarios misóginos que le costaron el cargo en su dirigencia priista.
Y vino Tomas Yarrington, el de cuna humilde, pero con doctorados, y con una manera de gobernar calculadora y fría, detenido en Italia, procesado en Estados Unidos y hoy en México.
De Egidio Torre, poco que contar, llegó por un mal acontecer y se alejó de la entidad discretamente.
Le siguió Eugenio Hernández Flores, el que acabó en la cárcel por instrucciones de su sucesor, ya que se atrevió a querer seguir figurando en la capital, en lugar de alejarse por prudencia obligada.
Qué decir de Francisco García Cabeza de Vaca, de doble nacionalidad, perseguido y aborrecido por Morena y por el expresidente Andrés López, pero libre por vivir en el extranjero sin problemas aparentes, pero con fama nacional de indiciado.
Y hoy nos gobierna el Dr. Americo Villarreal Anaya, quien es señalado por transcendidos de un medio de California que le ha dado la vuelta a todo México y más allá, y que por supuesto, niega cualquier responsabilidad.
Tantos sexenios de mala fama, sean falsas las acusaciones o no, solo han servido para atrasar a Tamaulipas del progreso nacional.
Pareciera que a los tamaulipecos ya nos agarraron de su puerquito.