El Panteón Municipal: 124 años de historia

  • El Mirador de Pachuca
  • Guillermo Peredo Montes

Hidalgo /
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El próximo 3 de noviembre se cumplen 124 años de la inauguración de la portada monumental del Panteón Municipal de Pachuca, una de las obras arquitectónicas más representativas de la ciudad. Su historia nos remite a una época de cambios en la vida urbana, las condiciones sanitarias y la administración de los espacios públicos.

A finales del siglo XIX, el crecimiento de Pachuca y la saturación del antiguo cementerio de San Rafael, en terrenos del convento de San Francisco, hicieron necesario un nuevo camposanto. Para ello se eligió San Bartolo, entonces apartado del centro de la ciudad, donde comenzaron los trabajos de habilitación.

Durante el gobierno de Pedro L. Rodríguez, el proyecto de la portada quedó a cargo del capitán de ingenieros Porfirio Díaz Ortega, hijo del presidente de México. El 20 de mayo de 1900, El Mundo Ilustrado dio a conocer los planos de la fachada, inspirada en los arcos triunfales y construida con cantera de Tezoantla, Mineral del Monte, localidad cercana a Pachuca.

El cementerio comenzó a funcionar el 1 de enero de 1901. Ese mismo día, el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo publicó el Decreto número 80, por el que se expidió el Reglamento de Panteones de Pachuca, durante la presidencia municipal de Trinidad Vázquez. Con la apertura del nuevo espacio, la ciudad también establecía reglas para su funcionamiento, en respuesta a las exigencias sanitarias y administrativas de la época.

La portada monumental fue inaugurada el 3 de noviembre de 1902. En ella destacan tres figuras femeninas de mármol de Carrara que representan las virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Esta última corona el cuerpo central; las otras dos ocupan los nichos laterales. Hablan de las creencias espirituales, la confianza en la vida eterna y el amor al prójimo. Las letras griegas alfa y omega completan el conjunto como símbolos del principio y el fin.

Con los años, el panteón quedó incorporado al crecimiento de Pachuca. Sus lápidas, esculturas y monumentos guardan nombres, oficios, afectos y episodios de nuestra historia que merecen conocerse y conservarse más allá de las celebraciones del Día de Muertos.

A 124 años de la inauguración de su portada, conservar el Panteón Municipal significa mucho más que mantener en pie una fachada. Supone cuidar su cantera y sus esculturas, reconocer el valor de la obra y preservar la memoria de quienes contribuyeron a construir nuestra ciudad. Ese patrimonio también pertenece a las generaciones que vienen.


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