Admirable, decisivo

Ciudad de México /
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M+.- Murió Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano el 28 de octubre de 2026.

Tiene razón su hijo Lázaro cuando dice que fue un personaje “admirable y decisivo en la historia de México”.

Lo fue, particularmente, en la transición democrática de la segunda mitad del siglo XX, cuyo punto de arranque fue la escisión del PRI, la interrupción de la hegemonía del partido de Estado de entonces.

Cuauhtémoc Cárdenas encabezó aquella escisión en 1987, junto con otros priistas notables. Aquella disidencia dentro del partido, la Corriente Democrática, fracturó al PRI y constituyó, de la noche a la mañana, una opción de izquierda nacional, capaz de ganar elecciones y desafiar en las urnas al partido de Estado.

Las elecciones de 1988 probaron que el PRI no era invencible y abrieron el país a un rediseño profundo de su institucionalidad política. Un cambio de época. 

Lo más novedoso de aquella aparición de una izquierda democrática en el corazón de la hegemonía priista fue que esa izquierda, al abrirse paso para sí misma, lo abrió también para el resto de las fuerzas políticas, al punto de que fue el PAN, no el PRD, quien coronó la transición democrática al ganar la alternancia en la Presidencia de la república en el año 2000.

No hay duda de la profundidad del cambio democrático sembrado por Cuauhtémoc Cárdenas en la historia de México.

Fue su movimiento político el que abrió el ostión priista en servicio de la pluralidad  política y de la libertad ciudadana para elegir realmente a nuestros gobernantes. Fue un antes y un después en la vida política de México.

No veo en la llamada 4T a los herederos de Cuauhtémoc Cárdenas. Más bien veo su negación.

Cuauhtémoc encabezó un movimiento que abrió el espacio político a la pluralidad y a la democracia.

La cuarta “transformación” que se dice su heredera, va en el sentido contrario. Destruye las escaleras democráticas mediante las cuales llegó al poder, para que nadie más pueda usarlas.

El país necesita un nuevo Cuauhtémoc Cárdenas, alguien que rompa el ostión de la hegemonía morenista, como él rompió la del viejo PRI.

Lamento la muerte de Cuauhtémoc, celebro su vida.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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