Mario Delgado: No en carne propia

Ciudad de México /

M+.- Warren Buffett, el legendario inversionista dijo que había una fórmula para impedir que creciera el déficit público estadunidense.

Prohíban la reelección de los congresistas que aprueben aumentos en el déficit, sentenció, y el déficit se acabará.

Su lógica es que los congresistas aprueban déficits en las cámaras porque no les cuesta nada hacerlo, le cuesta a la nación. Pero si les costara la continuidad de su carrera política, no volverían a aprobar un déficit.

Oí decir alguna vez a un político legendario de México, que si los altos funcionarios del gobierno tuvieran la obligación de mandar a sus hijos a escuelas y a hospitales del gobierno, la educación y la salud públicas mejorarían inmediatamente.

En primer lugar, porque los funcionarios padecerían en carne propia el desastre; sabrían muy bien, en carne propia, lo que hay que corregir y tomarían las decisiones necesarias para hacerlo, para mejorar las escuelas y los hospitales a los que iban sus seres queridos.

La realidad de nuestros gobernantes es que no son usuarios de los servicios básicos que administran, no los padecen en carne propia sus hijos, sus esposas, su familia en general, ni, desde luego, ellos mismos.

Sus malos resultados como administradores, no los afectan, porque no usan lo que administran, no tienen la necesidad existencial de que funcione bien lo que manejan.

Los funcionarios públicos usan en cuanto pueden servicios básicos privados: educación, salud, transporte. Administran servicios para otros, no para ellos.

El secretario de Educación, Mario Delgado es un ejemplar típico de esta burocracia que no padece sus yerros, porque maneja la educación pública pero no la utiliza, ni viene de ella.

Es egresado del ITAM, una universidad privada; ha sido funcionario y ha vivido de la política toda su vida, pero sus hijos han ido a colegios privados, no a escuelas públicas.

Uno de ellos acaba de terminar un curso en un colegio alemán trilingüe, privado y caro.

Vieja realidad de la alta burocracia mexicana: no sufren en carne propia la educación y la salud públicas del país que gobiernan.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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