M+.- Escribo ahora para los que creen, falsamente, que hay una tensión entre México y Estados Unidos, para los que no ven que la relación es normal, con las diferencias rutinarias que hay siempre entre gobiernos.
La tensión bilateral en ese mundo inventado por la comentocracia, tiene a mi juicio dos caminos con los que Washington quiere obligar a México a combatir a sus narcopolíticos, dos caminos en los que se juega el futuro de la relación.
Uno de los caminos, es el de la escalada en curso de presiones de carácter diplomático, mediático, legal, que irá aumentando si México no accede a las demandas americanas, pero sin cambiar de instrumentos, manteniéndose en la vía política.
El otro camino es la posibilidad, tan advertida por el presidente Trump, de que, en determinado punto, si México no hace lo que le piden, ellos lo harán, y habrá una acción unilateral estadunidense en suelo mexicano.
El camino de la presión escalada, está hecha de piezas como la cancelación de visas a políticos de Morena en funciones, la denuncia del huachicol fiscal y ahora el pedido de captura y extradición de Los Diez de Sinaloa. Su lógica es subir la vara cada vez hasta obtener de México las respuestas con resultados medibles.
El camino de la acción unilateral es en esencia el mismo, salvo que su desenlace no es subir la vara sino actuar en suelo mexicano. Piezas de ese camino serían detener y sustraer a un narcopolítico para llevarlo a juicio al otro lado, destruir con misiles laboratorios de fentanilo, y lo que se les ocurra, pero visiblemente, difundido como una acción propia, ejemplarizante, en suelo mexicano.
No sé cuál de los dos caminos acabará de imponerse, pero creo que, realistamente hablando, ninguno de los dos puede descartarse.
El de la acción directa y visible, difundida como tal, desde luego me parece la peor, porque no arreglaría nada sustantivo y envenenaría la opinión pública mexicana.
El camino de la presión escalada me parece mejor, porque acabará imponiendo un nuevo acuerdo de colaboración en seguridad que puede llevar a la justicia a los narcopolíticos que quiere Washington, y acotar el crimen organizado que ahoga a México.