Podridos rumbo a Dinamarca

Ciudad de México /
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M+.- Imposible que un presidente como López Obrador tuviera en la cabeza nada parecido al sistema de salud de Dinamarca. Nada parecido, en realidad, a una política de salud pública compleja o simplemente funcional.

Sus decisiones lo demuestran.

La primera fue decir que el sistema de compra y distribución de medicinas era corrupto, y cancelarlo.Todavía anda recogiendo sus pedazos la presidenta Sheinbaum. No han podido reponer en ocho años lo que destruyeron desde el primero.

La queja universal del país sobre el sistema de salud es que no hay medicinas en los hospitales. Fue la primera decisión de López Obrador: destruir el sistema de abasto.

La segunda fue destruir el sistema del Seguro Popular. Tenía 57 millones de derechohabientes. Pero no era “seguro”, dijo López Obrador, ni era “popular”. Lo convirtió en una cosa llamada Instituto de Salud para el Bienestar, el Insabi.

No sirvió de nada, el propio gobierno lo desapareció para crear en su lugar el actual IMSS Bienestar, un servicio de segunda, comparado con el del IMSS, al cual el IMSS Bienestar fagocita, entorpece y despoja de recursos para ver si llega a cubrir, en 2030, a 25 millones de personas, 32 millones menos que las que atendía el Seguro Popular.

La respuesta que dieron López Obrador y su bastonero López-Gatell a la epidemia de covid-19, en 2020 provocó, según el Inegi, 758 mil muertes en exceso de enero de 2020 a marzo de 2022. Una mortandad cuyo cobro sigue pendiente en la historia.

La sucesora de López Obrador asumió el desastre que recibía como parte de la siguiente estación de México en su viaje a Dinamarca.

La descomposición sigue adelante, despierta poco a poco la protesta de los médicos, los paramédicos y los trabajadores de la salud, los gritos no escuchados por el gobierno de los enfermos y de sus familiares, que se quejan en los hospitales de falta de medicinas y de atención, de camas y de quirófanos, de anestésicos y de esterilizantes.

Su número es legión. Vocean el colapso del sistema de salud dinamitado por López Obrador y asumido como propio por la presidenta Sheinbaum.

El viaje sigue. Vamos podridos rumbo a Dinamarca.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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