Vecinos cercanos, democracias distantes

Ciudad de México /
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¿Son libres las urnas de México para garantizar que los votos cuenten y se cuenten, que quien está en el poder pueda perder?

Es una pregunta que se asoma por el costado de lo sucedido en Estados Unidos, donde las urnas seguían libres, pese a muchos asedios, y cambiaron en un día los equilibrios del gobierno, las mayorías del Congreso y el equilibrio político nacional.

¿Podría pasar algo así en México? ¿Las urnas siguen libres, pese a los intentos de controlarlas, pese a las elecciones controladas que hemos tenido ya?

No lo creo. Los gobiernos mexicanos de los últimos años han dañado profundamente la libertad de nuestras urnas, el equilibrio de las instituciones electorales, el equilibrio de la libertad y de la independencia de poderes, el equilibrio de las leyes y el equilibrio de la representación democrática.

En este último aspecto, por abundar sólo en ese, fabricaron una representación congresional de 74% con una votación de sólo 53%.

Mediante ese asalto a la representación vertida en las urnas, el gobierno se adjudicó una mayoría calificada, suficiente para cambiar por sí mismo la Constitución.

La cambió.

Uno de sus cambios fue inventar una elección del Poder Judicial que le dio al Ejecutivo el control sobre ese poder y sobre los ministros de la Corte.

Si Trump hubiera tenido estos poderes, las urnas de la democracia americana no habrían podido hablar con la claridad que hablaron en las elecciones intermedias, Trump y su movimiento habrían podido hacer que las urnas emitieran un voto por la continuidad de MAGA, no por el cambio.

Trump hizo los intentos del caso, el famoso gerrymandering, la redistritación para acomodar votantes y, sobre todo, su continua derogación de los resultados electorales, llevada al extremo físico de haber intentado un asalto violento sobre el Capitolio, en enero de 2021, para apagar la elección presidencial.

Trump atacó las urnas, pero no las ahogó. Los votos depositados en ellas el martes pasado se contaron y contaron.

Pese a su estruendoso autoritarismo, Trump destruyó menos la democracia americana de lo que la llamada 4T ha destruido la mexicana.

Somos vecinos cercanos, democracias distantes.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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