Economía empática

Del golpe a la recuperación

Héctor Farina Ojeda

No cabe duda de que la conjunción de la crisis sanitaria y la crisis económica ubican a América Latina en una de sus posiciones más complicadas y vulnerables de toda la historia. No sólo estamos en el foco mundial de la cantidad de contagios de Covid-19, sino que la desigualdad y la precariedad en las que viven millones de personas se ven agudizadas por la pérdida de los empleos, el cierre de empresas y la pérdida de oportunidades que llevan a una profundización de la pobreza que pasará del 30.4 por ciento al 34.7 por ciento de la población, según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Precisamente, la Cepal acaba de calcular que 2.7 millones de empresas latinoamericanas cerrarán debido a la pandemia, lo que implica unos 8.5 millones de empleos directos que dejarán de existir. Para el caso de México, el cálculo es que el cierre alcanzará a medio millón de empresas. Y en el caso del cierre, las empresas tienen el mismo patrón de impacto de la desigualdad: las más vulnerables, es decir las microempresas, serán las más afectadas y las que ya no podrán recuperarse. Cuando hay una crisis económica, generalmente los que más la resienten son los pobres, los que son más vulnerables y los que más tiempo tardan en recuperarse. Lo mismo pasa con las empresas: las grandes corporaciones tienen condiciones para aguantar la crisis por más tiempo, en tanto las microempresas que viven al día quiebran de un momento a otro.

En el panorama actual hay muchas cuestiones altamente preocupantes: la pandemia no ha acabado y por ello la crisis sanitaria debe seguir siendo una prioridad para todos; el golpe a las economías continúa y por ello, aunque parezca que ya tocamos fondo, hay pronósticos que siguen empeorando; y algo fundamental, no se ha iniciado la recuperación sino que apenas se está terminando de asimilar el impacto. Tocar fondo no significa rebote. En el mejor escenario, la economía debe ir para arriba en forma rápida y sólida; en el peor, será el estancamiento… en el fondo.

Detrás de la discusión sobre el cierre de las empresas estimado por la Cepal, el gran problema está en la profundización de la pobreza y en la pérdida de los empleos y las oportunidades para que la gente más vulnerable consiga una forma de generar ingresos. Ahí hay una amenaza gigantesca: que haya más pobreza, más pobreza extrema, y menos empleos y menos oportunidades para quienes más necesitan. En el mercado mexicano ya es una realidad que los más afectados por la pérdida del empleo son los trabajadores que menos perciben, los que ganan uno o dos salarios mínimos, de acuerdo a un reciente reporte de BBVA.

Los desafíos son contundentes: necesitamos una recuperación económica pero no sirve recuperarnos igual que antes. Y nos urge una estrategia para que la reactivación impacte en forma rápida en los sectores más sensibles: en las microempresas, en los empleos y en los ingresos de la gente en condición vulnerable. La recuperación debe darse en la medida de la gente y no de los indicadores. 


@hfarinaojeda

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