Enfrentar las debilidades

Jalisco /

Los números de la economía mexicana en 2025 son un buen punto de referencia de lo que pasa en el contexto actual y que afecta a la región latinoamericana. Por un lado tenemos que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue limitado y que, según las estimaciones de diferentes organismos, rondaría el 0.5 por ciento en 2025. Por otro lado, tenemos que la generación de empleos formales fue insuficiente y que la inflación, es decir la suba de los precios de los productos básicos, se desaceleró con relación a los años anteriores pero de todos se mantuvo por encima de lo que se esperaba.

De acuerdo a los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el año pasado se generaron 278 mil puestos de empleo formales en total, es decir luego del balance de los puestos que se crearon y los que se perdieron a lo largo del año. Esta cifra, aunque representa un aumento de 1.3 por ciento frente al año anterior, es insuficiente para atender la demanda de puestos de trabajo que requiere el mercado. Y claro, esto hay que contextualizarlo con las cifras de informalidad que se mantienen alrededor del 54 por ciento. Cuando los empleos formales son insuficientes, la opción fuerte son las ocupaciones informales.

En el caso de la inflación, el año pasado cerró con 3.69 por ciento, cifra que tiene diversos matices que la contextualizan: se trata de una desaceleración si se considera que durante el año tuvo cifras más altas y que en 2022 superó la barrera del 8 por ciento anual; pero si se compara con la tasa de crecimiento de toda la economía tenemos que el aumento de los precios es 7 u 8 veces superior a la generación de riqueza. Y también hay que considerar que si bien se encuentra en el rango deseado por el Banco de México de más o menos 3 por ciento, se esperaba que la cifra sea inferior y que el costo de vida sea menos oneroso.

El bajo crecimiento de la economía, la insuficiente generación de empleos formales -y sobre todo empleos de calidad-, los precios que se mantienen elevados en un contexto de incertidumbre internacional son una muestra no sólo de lo que pasa con México sino con los países latinoamericanos. Con cifras diferentes, las economías se encuentran atrapadas en la trampa del bajo crecimiento, en los empleos insuficientes y de mala de calidad, así como en las limitaciones para revertir la pérdida del poder adquisitivo de millones de personas que viven y sobreviven en la pobreza y la precariedad.

Más allá de las posibilidades latentes como las inversiones por la relocalización de empresas o el desarrollo tecnológico y digital, un punto pendiente es enfrentar las debilidades estructurales que limitan el crecimiento, los empleos y las oportunidades para las personas. Infraestructura, educación, ciencia y tecnología, planificación y orden, visión de futuro. En algún momento hay que dejar de rumiar debilidades y pasar a un estadio diferente en el cual la construcción de la economía de futuro se base en lo que sabemos hacer, en el impulso propio.


  • Héctor Farina Ojeda
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