Perspectivas inciertas

Jalisco /

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas titulado Situación y perspectivas de la economía Mundial 2026 advierte sobre la incertidumbre que condiciona las proyecciones del crecimiento económico para los países latinoamericanos: los riesgos fiscales y geopolíticos, así como la incertidumbre en las políticas globales continúan obnubilando el camino en 2026. Las proyecciones del informe señalan que América Latina tendrá un crecimiento promedio de 2.3 por ciento en 2026, en tanto las proyecciones para Brasil son de 2.0 por ciento, para México de 1.3 por ciento, para Argentina 3.8 por ciento y para el Caribe (con excepción de Guyana) el repunte sería de 1.6 por ciento.

Lo curioso es que este informe contenía estas advertencias antes de que se dieran los últimos sucesos que potenciaron la incertidumbre: la guerra en Medio Oriente, con los bombardeos de Estados Unidos e Israel a Irán y sus respectivas respuestas, así como la imposición de un arancel global del 10 por ciento para todo aquel que quiera exportar al mercado estadounidense. Y claro, esto añadido a la guerra entre Rusia y Ucrania, así como a las ya prolongadas idas y venidas arancelarias de la guerra comercial.

En el aspecto económico, el conflicto en Medio Oriente amenaza con encarecer el precio del petróleo y con ello afectar a gran parte de las economías mundiales. Imaginen el escenario al considerar que la quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo pasa por el Estrecho de Ormuz, que es la salida estratégica del Golfo Pérsico, y que ese paso está controlado por Irán que anunció su cierre debido a la guerra. El encarecimiento del petróleo a nivel mundial tienen consecuencias que conocemos bien, fundamentalmente en la inflación y la suba de los productos de consumo básico.

Si lo miramos desde la región latinoamericana, la situación nubla más las perspectivas de crecimiento que ya son insuficientes, así como deja en suspenso las proyecciones para el comercio, sobre todo con Estados Unidos, en tanto tampoco ayuda a dar certezas para que lleguen las inversiones del nearshoring que tanto se auguran. Al no haber un dinamismo interno que garantice un impulso económico sostenido, la dependencia de lo externo equivale a esperar buenos vientos de una tormenta de consecuencias inciertas.

Entre los aspectos negativos podemos considerar que el crecimiento insuficiente equivale a un estancamiento en el combate a la pobreza y la desigualdad, y que seguramente los empleos no alcanzarán ni en cantidad ni en la calidad para atender las necesidades sociales. Entre las proyecciones favorables se puede esperar que se avance en la consolidación de inversiones del nearshoring -sobre todo en México-, aunque esto depende de muchos factores, entre ellos las certezas que puedan tener los inversionistas para impulsar los proyectos.

Lo único certero de este entorno incierto es que necesitamos crecer, generar empleos y mejorar los ingresos de millones de trabajadores. Y eso se construye desde dentro y no desde la incertidumbre externa.


  • Héctor Farina Ojeda
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