El Mundial 2026 como prueba de estrés

Ciudad de México /

El Mundial no es solo futbol. Es una prueba de estrés del país. Y la parte más dura no ocurre cuando rueda la pelota, sino cuando el país tiene que funcionar como si fuera hora pico… durante semanas.

La presidenta ha hablado de un “Mundial social”: pantallas en plazas, actividades, canchas recuperadas, una fiesta que no se quede encerrada en tres ciudades. La idea es buena, pero tiene una condición previa y elemental: que lo básico aguante.

Aguante el transporte. Aguanten aeropuertos y carreteras. Aguanten servicios y emergencias. Aguante la información. Aguanten los accesos. Aguante la seguridad. Aguanten los pagos. Aguante la señal.

El Mundial también es un mercado masivo de engaños. Donde hay emoción, prisa y turistas, aparecen boletos clonados, paquetes falsos, cuentas apócrifas, “alertas” inventadas, ligas que roban datos, estafas disfrazadas de ayuda. Ya pasa en conciertos: dominios casi idénticos, WhatsApps de “soporte” que parecen oficiales, QR “válidos” hasta que llegas a la puerta. En 2026 eso se multiplica por millones.

Que la coordinación la lleve Gabriela Cuevas importa por una razón simple: los eventos grandes no fallan por falta de entusiasmo, fallan por falta de coordinación. Y la coordinación empieza cuando alguien puede decir “esto sí” y “esto no”, y asumir el costo de esa decisión. Sin esa línea de mando, todo se vuelve comité. Y los comités, bajo presión, se paralizan.

Aquí está la oportunidad: el legado del 2026 no debería medirse por la cantidad de eventos inaugurados, ni por la estética de la campaña. Debería medirse por algo más difícil: capacidad instalada. Que el Mundial nos obligue a crear una coreografía real entre federación, estados, ciudades, sedes, proveedores y plataformas. No para presumir modernidad, sino para sostenerla bajo presión. La tentación será maquillar. Lo difícil es dejar funcionando.

En lenguaje ciudadano, la agenda es sencilla: ¿cómo se reconoce lo oficial sin duda? ¿dónde se compra sin riesgo? ¿a quién llamas cuando te engañan? ¿qué pasa si un sistema falla en pleno partido? ¿quién reacciona cuando circula desinformación? Si esas respuestas no existen antes, el “Mundial social” corre el riesgo de convertirse en un conjunto de buenas intenciones.

En 2026 el mundo vendrá a ver goles. México debería aprovechar para que también vea otra cosa: que lo básico funciona cuando más presión hay. Ese sería un legado que no se va con el último silbatazo.


  • Héctor Faya
  • Fundador de Aurora Policy Solutions y profesor de IA y derecho en la Ibero CDMX.
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