Extorsionar como la CNTE

Ciudad de México /

M+.- La CNTE jamás ha sido un movimiento educativo. Es una organización especializada en la extracción de rentas políticas. No le interesa resolver el conflicto sino administrarlo y alargarlo. De eso vive.

Descubrió hace décadas que enseñar no genera poder político; bloquear sí. Cada marcha, cada plantón, cada aeropuerto sitiado, cada caseta destruida, cada avenida tomada, cada amenaza de boicot electoral, cada amenaza de paralizar clases, activa el mismo reflejo gubernamental: instalar una mesa, firmar una minuta, conceder algo, ganar tiempo.

El problema no es únicamente la CNTE. Todos los gobiernos del PRI, del PAN, de Morena, a nivel federal y estatal, reforzaron el incentivo: si bloqueas te atiendo.

México ha intentado varias veces corregir. En 1992, con el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, se reordenó el sistema educativo, pero se hizo pactando con el sindicato. La intermediación no se rompió. Lo mismo pasó con la Carrera Magisterial, que buscó premiar trayectorias individuales, pero también quedó atrapada en la lógica sindical. Estos acuerdos fueron con el SNTE, pero la CNTE aprendía que operar fuera del sistema era más rentable.

Después vino la reforma educativa de 2013. Ésta no fue, como caricaturizaron sus adversarios, una conspiración contra los maestros. Tuvo una causa legítima: recuperar la rectoría del Estado sobre la educación, quitar a las burocracias sindicales el control de plazas, ingreso y promoción, y construir una carrera docente basada en reglas públicas, mérito profesional y derechos de los niños. Conocí esa reforma desde dentro de la SEP y sé lo que buscaba corregir.

Pero una reforma puede tener razón en el diagnóstico y fracasar en la política. La de 2013 terminó convertida, para demasiados maestros, en sinónimo de amenaza, castigo y agravio. No logró distinguir con suficiente claridad entre dirigencias que defendían privilegios y docentes que necesitaban reconocimiento, formación y certeza. El gobierno no construyó confianza y la CNTE construyó conflicto.

Ahí está la gran oportunidad política de Claudia Sheinbaum. Si logra hablar directamente con los maestros, no solo consultarlos, sino construir una relación permanente con ellos, puede romper una inercia que ningún gobierno ha logrado desmontar en la historia moderna de México: el monopolio de quienes dicen representar al magisterio mientras administran su enojo.

Pero en la implementación, el diablo está en los detalles. Una consulta mal diseñada puede terminar fortaleciendo a la CNTE. Una conversación sin consecuencias puede volverse simulación. Y una interlocución directa sin reglas claras puede convertirse en otra forma de clientelismo.

La CNTE se derrota cuando deja de ser indispensable. Cuando el maestro no necesita bloquear para ser escuchado. Cuando las reglas pesan más que la presión y enseñar vuelve a ser más rentable que interrumpir.


  • Héctor Faya
  • Fundador de Aurora Policy Solutions y profesor de IA y derecho en la Ibero CDMX.
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