Manual breve para sobrevivir esta época tecnológica

Ciudad de México /

La promesa de la tecnología siempre fue la misma: hacernos la vida más fácil. Y lo ha cumplido. El problema es el efecto secundario: cuando todo se vuelve fácil, también se vuelve fácil equivocarse, manipular, distraerse, reaccionar sin pensar. En esta época, el riesgo no es la falta de información; es el exceso. No es la censura; es el ruido. No es que no podamos decidir; es que cada vez decidimos más en automático.

Por eso este manual no es para volverse “anti-tecnología”. Es para conservar algo más frágil: el criterio.

1. Defiende tu atención.

Si no la administras, alguien más la gasta por ti. Apaga notificaciones, reduce pantallas en los tiempos importantes del día y recupera ratos sin teléfono.

2. No compartas nada en caliente.

Si algo te indigna o te emociona demasiado, detente. La emoción es el mejor vehículo de la manipulación. Respira, revisa, y luego decide.

3. Distingue lo creíble de lo cierto.

Hoy es fácil producir textos, imágenes y “pruebas”. Lo difícil es verificar. Antes de reenviar, pregunta: ¿quién lo dice?, ¿cuándo?, ¿con qué evidencia?, ¿quién gana con esto?

4. Pon fricción donde todo quiere ser inmediato.

No compres, no firmes, no ataques, no condenes con prisa. La prisa es una forma de obediencia.

5. Para decisiones importantes, exige un responsable humano.

Si una herramienta recomienda, filtra o decide, debe haber alguien que responda, explique y corrija. La tecnología no puede ser excusa para el “nadie sabe”.

6. No uses asistentes digitales como autoridad. Úsalos como borrador.

Que te ayuden a ordenar ideas, resumir, comparar. Pero no les entregues el juicio: verifica, piensa, decide tú.

7. Protege tu privacidad con medidas simples.

Contraseñas distintas, verificación en dos pasos, cuidado con ligas, permisos mínimos en aplicaciones. Lo aburrido funciona.

8. No conviertas tu vida en una ventanilla.

Si todo es mensaje inmediato, todo se vuelve urgencia. Define horarios para responder. Lo demás es invasión normalizada.

9. Cuida lo que consumes como cuidas lo que comes.

No todo lo que entretiene alimenta. Alterna: información confiable, lectura larga, conversación real, silencio. Tu mente también tiene dieta.

10. Si tienes hijos, retrasa lo que puedas y acompaña lo que no puedas.

Hay una discusión internacional fuerte (Jonathan Haidt entre los más visibles) sobre el daño de adelantar teléfonos y redes a edades tempranas. No se trata de pánico; se trata de límites: más juego, más calle, más conversación, menos pantalla sola.

11. Recupera el mundo físico.

Camina, entrena, visita a alguien, observa tu ciudad. El cuerpo es un antídoto contra la vida vivida solo en pantalla.

12. Vuelve a lo humano: literatura, filosofía, historia.

Cuando el contenido se vuelve barato, lo escaso es el criterio: comprender contextos, pensar con rigor, sostener una conversación sin grito, imaginar alternativas.

Esta época tecnológica no se sobrevive huyendo. Se sobrevive aprendiendo a no volverse automático. La libertad, hoy, empieza por una decisión muy pequeña: elegir qué no consumes, qué no compartes y qué no delegas.


  • Héctor Faya
  • Fundador de Aurora Policy Solutions y profesor de IA y derecho en la Ibero CDMX.
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