A estas alturas y tras una enorme cantidad de críticas, en la Secretaría de Movilidad y en la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México ya saben que cometieron un error al aumentar las velocidades en 11 ejes viales y avenidas.
Un error al reclasificar vías primarias y convertirlas en vías rápidas de acceso controlado, es decir, pasar de vialidades que pueden compartir el automóvil y otros medios de transporte, como la bicicleta, a vialidades exclusivas para automovilistas, como el Periférico y los viaductos.
Aunque argumentan que solo corrigieron “una inadecuada clasificación”, los medios coincidieron en señalar que la ciudad aumentaba sus límites de velocidad, contra las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
¿Qué hay de malo en aumentar el límite de velocidad en una ciudad ahogada por el tráfico? Que a más velocidad, sobre todo por encima de los 50 kilómetros por hora, aumenta el riesgo de atropellamientos mortales.
Destaca el error de Semovi al incluir la avenida Insurgentes sur, del Eje 10 sur al Periférico, es decir, justo en el tramo que atraviesa Ciudad Universitaria.
Esa decisión ignoró a los miles de usuarios no automovilistas que transitan por esa avenida, sobre todo jóvenes universitarios que recurren a la bicicleta para moverse de sus domicilios a sus escuelas.
A cambio de poner en riesgo esas vidas, los automovilistas salen ganando menos de dos minutos por viaje en una distancia de 4 kilómetros que se recorre en 4 minutos con 48 segundos a 50 km/h y en 3 minutos a 80 km/h.
Además es el tramo que conecta a tres alcaldías —Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Tlalpan— con la universidad, San Ángel y Coyoacán, en realidad, más que elevar velocidades en esa zona, deberían construir una ciclovía, como propone la alcaldesa de la bici, Areli Carreón.
Hay un movimiento mundial para disminuir los límites de velocidad en las zonas urbanas que ha cobrado fuerza en los últimos años. En 2018 se sumó Chile a una larga lista de países y ciudades que incluyen desde Ámsterdam y Copenhage hasta Nueva York, pasando por París y Madrid. Bueno, hasta en Los Mochis y en Puebla tienen ya 30 zonas de tránsito calmado.
La visión de los ingenieros viales y urbanistas del Siglo XX arruinó nuestras ciudades. En la medida en que fue creciendo el número de vehículos en circulación se fueron recortando los espacios para usar otros medios de transporte. Es decir, el automóvil se abrió paso en las ciudades a punta de recortar banquetas, desaparecer camellones, tumbar árboles y glorietas para dar paso a los ejes viales.
Es tiempo de echar atrás esa medida y corregir. Así también se desactivarían las protestas en contra que están previstas, como la manifestación convocada para este viernes.
Por eso, Andrés, recuerda que —como decía Stan Lee, por medio del tío Ben— un gran poder conlleva una gran responsabilidad, aún es tiempo de corregir esa medida y seguir adelante. Les toca asumir la equivocación y corregirla.
hector.zamarron@milenio.com
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