¡Cruz Azul está en la Final! Honor a La Máquina celeste, honor a Joel Huiqui, un entrenador que llegó como cortafuegos, con tres partidos por delante y le ha regalado al pueblo celeste, tan castigado y burlado, la posibilidad de pelear por la añorada décima.
Cuando al equipo celeste se le pidió personalidad, ésta vino desde la banca, porque Joel fue valiente, salió a buscarle la cara a Chivas, aceptó el guante de Gabriel Milito, no se achicó, no se intimidó ante los ajustes del argentino, fue fiel a su plan y éste lo ha llevado a la gran cita del Clausura 2026.
Cuánta razón tenía el ingeniero Víctor Velázquez, que se percató que su equipo podía dar más y no le tembló el pulso para cortar a Nicolás Larcamón. Que la cuenten como quieran ahora. Cuánto valor tiene la planeación de Iván Alonso, porque su gestión desde la dirección deportiva ha sido bien consensuada, muy criticada, también, pero ahí están los resultados. Cruz Azul ha recuperado la sangre combativa.
En el día del juicio para el equipo celeste, el cuadro cruzazulino mostró ese espíritu al que Huiqui se ha referido: fue un equipo obrero, que honró sus orígenes, trabajó el partido, no se vino abajo con el empate, mantuvo la cordura y sacó la personalidad que se necesita en estas instancias.
Y es que Cruz Azul hizo figura a Whalley, si el gol tardó en llegar fue por la gran labor del arquero de Chivas, evitó la ansiedad y cuando se puso en ventaja, tuvo el temple de hierro en la retaguardia. Ahora sí Kevin Mier demostró esa experiencia y junto con Piovi y Ditta levantó la cortina de hierro. Mención aparte merece Amaury García, un chico que salió a cubrir la baja del capitán y a Erik se le extraña, pero no se le echa de menos, que pasta tiene ese chico.
Sí, es pronto para echar las campanas al vuelo, pero lo que ha hecho Cruz Azul no es cosa menor, se ha sobrepuesto a la adversidad. Qué es lo menos que se le pide con este plantel, claro, pero hay otros que tenían los mismos o más recursos y ya están de vacaciones. El Club de Futbol Cruz Azul, La Máquina de Joel Huiqui, está en la Final por méritos propios. Peleará por la décima porque no ha dejado de creer en ella.
Honor a Chivas
Pero así como se reconoce a Cruz Azul, hay que hacer una pausa larga, ponerse de pie y aplaudir a Chivas. Un equipo que da gusto ver, un equipo que ha honrado su historia, cayó con la grandeza de su escudo, peleó hasta el final, mostró espíritu y coraje.
Chivas ha vuelto por la puerta grande y eso es gracias a la extraordinaria gestión de Gabriel Milito. Sí, hubiera sido muy diferente la serie con su equipo completo, pero se puede ir a casa con lágrimas de tristeza, y un consuelo- que no ayuda mucho- de tener la conciencia tranquila. La Selección Mexicana se lo agradece y se lo debe, y por ende todo el futbol mexicano.
Cruz Azul y Chivas han honrado su historia, bendita sea la Liguilla, que nos regala este tipo de emociones.