Messi y la felicidad; Cristiano y la resistencia

Ciudad de México /
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Mientras el argentino se levantó como la gran estrella de la albiceleste, el portugués no pudo ayudar a su selección a lograr la victoria.


La eterna batalla de Lionel Messi contra Cristiano Ronaldo se ha trasladado al Mundial de 2026. ¡Bendito sea el futbol! !Bendita sea la época que nos tocó vivir!, para disfrutar de esta lucha entre dos gladiadores de una clase excepcional.

Messi armó la pierna izquierda y conquistó millones de corazones, porque su bendito pie izquierdo es patrimonio de la humanidad que quedará para el recuerdo por los tiempos de los tiempos.

En una jornada en la que Mbappé empezó a ritmo de doblete, le siguió Haaland y por la noche Leo defendió su trono, el argentino marcó un hat-trick que lo puso junto al alemán Miroslav Klose en el trono de máximos goleadores en la historia de la Copa del Mundo.

Seguro Leo lo dejará atrás, echará en el baúl de los recuerdos las gestas del bombardero alemán. Messi se ha ganado un sitio en el panteón de los dioses de este deporte, ahí donde están Pelé y Maradona. La luz del argentino ilumina cualquier rincón.

Resiliencia

La exhibición que dio La Pulga el martes, centró la mirada en Cristiano, ese portento de delantero que es una máquina creada y diseñada para causar daño a la portería rival.

Aquellos duelos épicos entre Barcelona y Real Madrid se trasladaron ahora al máximo torneo, el único gran trofeo que le falta al Bicho, un tipo que se resiste a claudicar.

Sin embargo, el inicio del Mundial fue amargo para el portugués, que apenas tuvo chances, solo tres tiros y ninguno a puerta, la mueca de impotencia se hizo evidente en él y en sus millones de seguidores, que sufren en la misma proporción que CR7, porque sí, Cristiano -también- es capaz de generar un movimiento de sentimientos en torno a su figura.

El Mundial ha revivido una vieja batalla; justo en el tramo final de su carrera, los dos mejores futbolistas de los últimos tiempos aceleran y detienen los corazones de sus países y de sus millones de seguidores.

Por ahora, los números y la copa de Qatar dejan a Leo con el puño arriba, porque seguro que Cristiano cambiaría algo de su extenso palmarés por ese trofeo áureo; todavía tiene oportunidad de lograrlo, aunque esa batalla será más demandante, pero algo es un hecho, el Bicho peleará por ella hasta la última gota de su espíritu.

Bendito sea el futbol que nos ha permitido volver a ver a estos monstruos en una lucha física, futbolística y mental. Maldita sea que no podemos detener el tiempo para seguir gozando de ellos.

En su último Mundial, hagamos una pausa, dejemos a un lado los colores, pongámonos de pie frente al televisor y dediquemos un aplauso a ellos, démosles gracias por capitalizar los sueños de muchos de nosotros.


  • Higinio Robles León
  • higinio.robles@milenio.com
  • Reportero de La Afición desde 2004. Especialista en futbol. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación FCPyS UNAM
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