El cantío de los grillos y Lo peor de mis amigos

Ciudad de México /
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Lo he escrito anteriormente, pero como no me canso de decirlo --ni de reconocerlo y vivirlo—por ello helo aquí de nuevo: ¡los caminos del teatro son inagotables!, y en días recientes tuve dos experiencias que me lo recordaron.

Una tremendamente conmovedora, fuerte, impactante: El canto de los grillos; la segunda inmensamente divertida, hilarante, juguetona: Lo peor de mis amigos.

Voy, una por una.

El canto de los grillos es una de esas puestas en escena que duele ver, pues te enfrenta a una realidad terrible y constante que vivimos en México: la desaparición de personas.

Escrita por Valeria Fabbri, El canto de los grillos –como bien se detalla en el boletín de prensa—“cuenta la historia de Catalina, una mujer que sabe quién se llevó a su hija y conoce la ineficacia de los tribunales que dejaron libre al responsable. En el aislamiento de una casa, cuatro mujeres se encuentran frente a una situación límite. En esa noche decisiva, las fronteras entre la venganza, el dolor, la justicia, la compasión y la sanación se vuelven difusas”.

La trama, en sí misma brutal, se potencializa con el cuidadoso, propositivo, detallado, aventurado montaje dirigido magistralmente (sin exagerar) por Bruno Bichir, quien vuelve así a una actividad que tenía un poco olvidada.

La propuesta es, aunque suene obviamente pleonástico, muy propositiva, llena de elementos que primero desconciertan, luego atrapan y seducen, y finalmente llevan el montaje a donde deben llevar al espectador.

Esta seducción empieza apenas ingresa uno a la sala principal del foro Shakespeare y se encuentra con un espacio distinto, onírico, mágico, difuso, surrealista… que María Vergara ha creado con su escenografía y su iluminación. ¡Bravo!

Y luego la acción, que arranca sin palabras, a través de la excelente dirección en dramaturgia corporal de Vivian Cruz y la potente composición musical de Luis Cardoso. Felicidades a ambos: ¡Grandes, grandes trabajos!

A todo ello hay que sumar el hermoso y funcional vestuario de Fernanda García, que permite a las cinco intérpretes, de los cuatro personajes (hay que verla para descubrir esa ecuación).

Las cinco actrices son Cecilia Tamayo, Paulina Soto Oliver, Susi Estrada, Jimena Guerra y Adriana Hernández. Todas estupendas.

El canto de los grillos hace temporada los martes y miércoles a las 20 horas, hasta el 18 de noviembre en el ya mencionado foro Shakespeare.

Y también martes y miércoles, pero en el teatro Milán, se presenta Lo peor de mis amigos, un relojito escénico, que nos lleva de México a Europa, en un tour por varios países, gracias a la magia escénica.

Escrita por el prolífico dramaturgo y novelista barcelonés Nando López, Lo peor de mis amigos tiene una anécdota sencilla: Cuatro amigos, Susana, Guillermo, Thais y Pablo, (los tres primeros conocidos desde su época universitaria), deciden tomar unas vacaciones juntos por Londres, París y Bruselas.

Se conocen desde hace años, saben cómo son, han enfrentado sus manías, sus gustos, su forma cotidiana de ser… sin embargo, ¡pasar 24 horas al día juntos, durante varias semanas!, ¡Uff!

Este viaje revelará los cambios que cada uno ha tenido en su personalidad desde que dejaron la juventud, y se han convertido en adultos con un plan de vida “claro”.

La sencillez de la trama no es obstáculo para que se aborden temas profundos: la frustración laboral, la complejidad de la maternidad, la búsqueda de un trabajo seguro; la sexualidad… Todo en un tono de comedia verdaderamente hilarante que se disfruta y agradece.

La dirección escénica es de Artús Chávez Novelo, quien como intérprete y como director, ocupa un lugar destacado en el género nada fácil de la comedia. La puesta en escena fluye en un solo acto de casi una hora de manera ágil y muy atractiva.

Gran mérito para que así sea se debe al muy buen trabajo de Aurelio Palomino, quien ha diseñado una escenografía modular, multifuncional que lo mismo es una sala de espera del aeropuerto, que una habitación de hotel, una plaza…

Excelente trabajo el de Palomino, que puede apreciarse en tres montajes enteramente distintos, actualmente en cartelera: Amigos intocables, Nocturno y Lo peor de mis amigos.

Al funcional diseño de Palomino hay que agregar el movimiento de la escenografía que se vale de un recurso lúdico y creativo que cobra vida en los simpáticos y energéticos Freddy Gutiérrez, Víctor Plascencia y Antonio García.

Y todo esto para el lucimiento de un elenco muy efectivo: Alondra Hidalgo, Pablo Gómez, Tamara Niño de Rivera y Ernesto M. Agraz (quien alterna con Abraham Lombrozo). Los cuatro (me tocó ver a Ernesto), con un excelente trabajo y gran vis cómica.

Cualquiera, sin duda, nos vemos identificados con alguno de los personajes o sus situaciones, pues todos tenemos amigos a quienes conocemos de “toda la vida”, pero que cambia (o cambiamos) y ya no somos los mismos.

Cabe apuntar que 27 y 28 de octubre y 3 y 4 de noviembre, Lo peor de mis amigos tendrá funciones para la comunidad sorda, con intérpretes de lengua de señas mexicanas.

Tanto El cantío de los grillos como Lo peor de mis amigos están en escena gracias al estímulo fiscal Efiartes. En esta ocasión ambos montajes valen la pena y justifican el apoyo.

He aquí un plan para martes y miércoles de cada semana. Dos montajes enteramente diferentes, pero igualmente maravillosos y que son muestra de los infinitos caminos que tiene el teatro.


  • Hugo Hernández
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