Este inmueble, situado entre las calles de Moneda y Seminario, fue parte esencial del llamado Barrio estudiantil, pues hace cuatro siglos aquí comenzó la educación universitaria, una de las razones por las que, cien años después, surgiera la cantina El Nivel, primera de su tipo en la capital del país, donde alumnos y maestros llegaban a mitigar la sed y convivir, una costumbre que de vez en cuando, dicen, también compartían funcionarios federales, incluso presidentes de la República, pues a tiro de piedra estaba, está, Palacio Nacional. La esquina que domina.
Y aquí también estuvo el primer El Cardenal, tradicional restaurante de comida mexicana, cuyo prestigio escalaría tanto que después se desplazó al corazón del Centro Histórico, para luego formar sucursales, la primera sobre avenida Juárez, donde acostumbra recalar la clase política para condimentar la grilla, además de mentidero de periodistas que pescan trascendidos o filtraciones, dudas que disipar, documentos y demás.
No tan lejos de este inmueble, pulso y ombligo de la vida universitaria en aquellos tiempos, igualmente surgieron la Escuela de Medicina, la Academia de San Carlos, la Prepa 1, la Escuela de Enfermería y Obstetricia, además de otros planteles, de modo que por ley son propiedad de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Y tan es así que en la esquina mencionada siempre hubo oficinas de la UNAM, pero era tal el deterioro que a principios de los 2000 fue buen pretexto para decirle adiós a El Nivel, un asunto que causó polémica, pues hubo quienes la consideraban propiedad de la nación y querían que persistiera, pero era imposible. Entonces el propietario tuvo que ahuecar el ala y solo quedó el cascarón, pues el inmueble estaba muy cascado.
Lo demás ya es historia.
Y entonces comenzó la remodelación.
El caso es que hace una década nació aquí mismo el Museo UNAM Hoy, un punto de encuentro entre las comunidades universitarias y la sociedad en general, comenta Claudia de la Garza, coordinadora del museo.
“Este es un espacio del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, que está ubicado en el corazón de nuestra ciudad”, agrega la historiadora del arte y doctora en Ciencias Sociales.
—En la esquina de Moneda y Seminario— se le comenta.
—Sí, en este espacio donde empezó la educación universitaria en los siglos XVI; aquí, donde se han dado cita tantos personajes y tantos negocios importantes para nuestra ciudad, alrededor de los siglos, hoy ocupamos este museo que está cumpliendo 10 años
—Y con la novedad de que hallaron vestigios de nuestros antepasados.
—Síiii. Tenemos en el corazón de este edificio una hermosísima ventana arqueológica en donde pueden encontrar, podemos ver, hasta las profundidades de qué pasaba antes de que llegaran los españoles, de lo que sucedía en la Gran Tenochtitlán. Aquí estaba el templo de Tezcatlipoca. En esta zona que también va corriendo hacia el Palacio del Arzobispado.
Y es aquí, en la planta baja, donde estuvo la cantina El Nivel, surgida en el siglo 19 y desaparecida a principios de los dos mil.
—Y para celebrar una década, el museo montó una exposición con utensilios que se usaban en El Nivel, así como algunos legajos.
—Síiii — comenta Claudia de la Garza—, entre la documentación que hemos logrado conseguir, gracias a los herederos de El Nivel, la familia Aguirre, es un permiso donde se ve que la cantina estaba desde 1855, pero años después, en 1878, se hace toda una licencia en donde aparece como la Licencia Número 1. Claro, estaba aquí con los vecinos más poderosos del país…
—De Palacio nacional.
—Claro.
—Que incluso hubo algunos presidentes que vinieron a echarse unos alipuses aquí…
—Sí, y por un momento le llamaban la Cantina de los presidentes…
Y aquí está Carolina Magis Weimberg, artista visual y curadora de la exposición titulada Hoy es muchos ayeres, donde reunió objetos y la iconografía de este lugar y sus alrededores en tiempos remotos.
“Es una exposición para aquí, donde estamos, en este preciso momento de la historia y en este preciso lugar del espacio”, comenta Magis, y agrega: “¿Por qué? Porque el Museo UNAM Hoy se encuentra en un espacio importantísimo, en la encrucijada de la Ciudad de México, en el poder político y religioso. Estamos junto a Palacio Nacional y junto a la Catedral Metropolitana.
—¿Y qué hay en esta exposición?
—El interés principal es situar a la gente. Entonces arrancamos la exposición con una fotografía histórica que permite que el público diga: “Ah, estoy aquí, en esta esquinita del zócalo, y así es como el espacio ha cambiado”.
Este lugar fue la primera sede de la universidad en América, comenta Magis Weimberg, cuyo objetivo fue mostrar la evolución de la zona, empezando con una fotografía panorámica del Centro Histórico y del monumento hipsográfico, que fue levantado en 1881 y el cual mostraba el nivel… del agua.
—Y por eso…
—Sí, La Cantina El Nivel, que era la vecina del monumento y las dos tenían el mismo nombre; hablamos de la cantina y cerramos con una sala donde hablamos de la historia del espacio y cómo hizo la UNAM para restaurarlo.
Y aquí están las fotos donde muestran imágenes de antes y después del edificio histórico, ahora resplandeciente.
—Y qué lugar ocupa dentro de lo que fue el Barrio universitario.
—Este espacio —responde la artista visual— es central del barrio universitario. Estamos aquí, al lado de Catedral, al lado del Palacio Nacional; es una esquina del zócalo, que podemos ubicar en muchas iconografías del Centro Histórico, y aquí atrás estaba la Academia de San Carlos; estaba la rectoría de la Universidad, que ahora es el Palacio de la Autonomía; la Facultad de Odontología; por otro lado tenemos a San Idelfonso, que era la prepa número 1; muy cerca de aquí está la hemeroteca, que es hoy el Museo de las Constituciones; y tenemos también el Palacio de Minería, la Escuela de Medicina, y San Agustín, que era la Biblioteca. Entre bibliotecas, cafeterías y espacios que habitaban los profesores y alumnos y que conformaban este barrio.
Se trata, en fin, de un museo vivo, dinámico, con una variedad de actividades, como la que está por venir sobre el futuro de la educación.
Por lo pronto hay una vitrina permanente con las colecciones del archivo histórico de la UNAM, como fotografías y documentos.
Y están por recibir un balón de Pumas de 1977, año en el que obtuvo su primer campeonato.