El fotógrafo de Bellas Artes

Ciudad de México /

Desde hace 15 años se propuso fotografiar a una comunidad variopinta que se reúne en la explanada del Palacio de Bellas Artes y a los que por ahí desfilan. Lo ha hecho durante tres gobiernos —panista, priista y ahora el de Morena—, pero Tomás Chávez Hurtado, siempre listo con su cámara, nunca antes había observado como ahora, en lo que va del actual sexenio, algo que contrasta con los anteriores: Polarización. Con esa palabra lo sintetiza.

Tomás Chávez nació en Mixcoac. De niño iba a la Casa de Cultura Juan Rulfo, donde disfrutaba de exposiciones fotográficas. Ahí le surgió la idea de ser fotógrafo y algún día presentar su obra. Pero en ese entonces no tenía recursos suficientes para comprar una cámara profesional y a duras penas logró hacerse una sencilla, marca Kodak, con la que sacaba fotos en celebraciones de bodas y festejos de quinceañeras.

Lo curioso es que Chávez no aspiraba a convertirse en fotógrafo profesional, sino solo tomar fotos por placer, y no fue sino hasta el año 2005 cuando conoció al fotógrafo Marcos Rosales, quien lo animó: “Tú puedes hacerlo, nomás cómprate una buena cámara”.

Y así fue como empezó. Corría el año de 2008 cuando inició su aventura solo por gusto. Para ese entonces ya vivía en el municipio de Ecatepec, Estado de México, y trabajaba en una oficina del entonces Distrito Federal que nada tenía que ver con su afición.

El propósito era colocarse en una zona fija, y, después de pensar en una serie de lugares, eligió el Palacio de Bellas Artes, pues le pareció una majestuosa arquitectura, además de ser un lugar icónico, espacio en el que recala un público desigual, incluidos turistas de todas las nacionalidades, saltimbanquis, pordioseros y otros más.

Primero pensó en ir sólo durante una semana y estar ahí unas horas; pero se extendió a un mes. En ese periodo montó una exposición fotográfica en instalaciones de la UNAM, y pensó: Ahí muere. Pero no.

Alguien le sugirió andar de fotógrafo itinerante. No hizo caso y se fue de frente hasta completar 15 años, lapso en el que ha oprimido el obturador más de 20 mil veces.

Muy pocas veces ha faltado a su cita. En una de ésas todavía lo lamenta por no haber estado presente: cuando velaron los restos del gran José José.

Un día se le ocurrió exponer una colección de fotografías de amplio formato en las tapias de acero con las que cercaron el Palacio de Bellas Artes. Algunos manifestantes pasan y pintarrajean. Tomás sonríe. Lo ve como un experimento. Es un reflejo de lo que sucede en ese espacio entre la alameda Central, Avenida Juárez y Eje Lázaro Cárdenas.

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En la explanada de Bellas Artes siempre hay algo que fotografiar, como las quinceañeras y parejas que vienen a jurarse amor eterno mientras el novio le da un beso a la futura esposa. “En fin, gente que viene a celebrar”, comenta Tomás Chávez Hurtado, quien nació en 1965.

Lo que pasa en México, se refleja aquí, en esta explanada, dice, en referencia a los contingentes que llegan de diferentes partes del país, como lo hizo un grupo de indígenas triquis que selló avenida Juárez, o el llamado Frente Anti AMLO, FRENA, que instaló sus campamentos, y otras marchas significativas, como las realizadas por mujeres, la 8-M, y las de apoyo a la familia Le Barón, al INE y a la Corte. Y también las de apoyo al Presidente López Obrador, por supuesto, han pasado por esta zona.

“Hay muchas manifestaciones que pasan, porque en esta ciudad están todos los poderes”, comenta Sánchez Hurtado. “Normalmente empiezan en el Ángel o el Monumento a la Revolución, pero tienen que pasar por aquí”.

Dice que en ocasiones no ha podido sacar fotos, “porque tengo que trabajar y se me han ido; por ejemplo, cuando trajeron los restos de José José; entonces, de repente, siento un vacío cuando estoy en el trabajo y estoy viendo por las noticias, porque me gusta tener o documentar todo”.

Y es verdad.

Su compromiso personal es documentar momentos históricos, como el homenaje póstumo al compositor y cantante Juan Gabriel y a los que se hicieron de cuerpo presente al escritor colombiano Gabriel García Márquez y al gran actor mexicano Ignacio López Tarso.

También fotografió, entre otros, el homenaje al poeta Alí Chumacero, para lo cual, comenta mientras señala con su índice hacia arria, “me subí hasta allá, hasta la Torre Latino, y de ahí tomé la foto cuando sacaron el féretro”.


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Pero también fue testigo de la soledad del Palacio. Sucedió durante la pandemia, cuando la mayor parte de la población mundial se resguardó en sus casas. Fue en 2020, el día de la Marcha del Orgullo LGBT+, que contrastó con la de un año anterior, 2019, cuando todo aquello era algarabía y color sobre Paseo de la Reforma, avenida Juárez y Centro Histórico.

—¿Qué observaste ese día?

—Vine el tercer sábado de junio de 2020, que es día de la marcha; dije, “algo va a pasar”, y sí, solo vino un puñado de cinco personas con la bandera multicolor; y esa foto es más histórica que las anteriores. Porque solo cinco personas representaron a las 200 mil o 300 mil.

Y todo por la pandemia.

Y una estampa más de aquellos tiempos.

“Está la novia solita, esperando al novio”, recuerda Tomás. “Pero aparte es una foto inexplicable, porque no estaba permitido celebrar fiestas”.

—¿En qué sexenio empiezas?

—En el de Felipe Calderón. Entonces tomé fotos de la marchas contra la inseguridad; cuando matan al hijo de Martí y a la hija de Nelson Vargas.

El presente sexenio también ha sido muy significativo, sui generis, dice, pues ha fotografiado marchas en contra y a favor del presidente. “Ha habido cosas muy curiosas”, dice.

—¿Cuáles, por ejemplo?

—Lo más curioso es que he visto cartelones que dicen: “Hasta la muerte contigo, López Obrador”. Lo quieren mucho. Pero también hay contrastes: o no lo quieren o sí lo quieren. No hay medias tintas.

—¿Cuáles han sido los contrastes de las marchas con López Obrador, Felipe Calderón y Peña Nieto? ¿Cuál sería la diferencia?

—La polarización. Con Peña Nieto no hubo tantas marchas, como sí las hubo con Calderón, pero con López Obrador ha sido muy especial.

—¿Qué es lo que más te ha llamado la atención, algo que digas este momento ha sido único?

—Yo creo que por lo mismo, lo difícil, el 8-M. Inclusive…yo soy mucho de colores, y hay fotos que sacan bengalas. En esa ocasión me mancharon una cámara y la mantengo así, como trofeo.

—¿Y de las exposiciones que has tenido?

—Justo en el 2021 hicimos una exposición en las vallas de Bellas Artes de gran formado y a la gente les gustó mucho. Fue como una experiencia de saber lo que pasaba en lo urbano.

—Y hay una donde te dieron un reconocimiento.

—Eso fue hace 8 años, cuando Bellas Artes cumplió el 80 aniversario. Hicieron un concurso de fotografía y cinco mías fueron seleccionadas. Esas fotos también las exhibieron en el Metro Bellas Artes; en las rejas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Cinvestav, y en una ceremonia que hicieron aquí adentro, en el Palacio, donde nos dieron un reconocimiento a los que participamos. Yo fui el único que tenía fotos de afuera. Los demás tenían solo de adentro.

La meta de Tomás Chávez Hurtado, un hombre lleno de contento, es celebrar un siglo de este palacio histórico, para lo que faltan 11 años, así como publicar un libro de fotos y regalar todo su acervo a un museo.


  • Humberto Ríos Navarrete
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