Mezcal con alacrán, gorditas de la Villa y textiles Flor de cielo

Ciudad de México /

Sobre estas aceras de las colonias Juárez y Cuauhtémoc, a la altura de la Zona Rosa, encontrará usted un singular tianguis, donde está desde el artesano que teje una frazada a la vieja usanza, hasta puestos de mezcales aderezados con sabores a limón y chocolate; a la vista está, por ejemplo, el curtido con alacrán. La mercancía está ordenada bajo cobertizos.

Y mientras usted camina también podría apreciar vestuario para mujer que bien puede competir con las mejores marcas de la alta costura, aunque la diferencia es que estas prendas son elaboradas por manos de mujeres que viven en remotas e intrincadas zonas del país, algunas localizadas en los estados de Hidalgo, Puebla, Oaxaca y Chiapas.

Es quizás la romería de temporada más grande de Ciudad de México instalada sobre aceras del Paseo de la Reforma, la avenida más importante de la capital, ahora rebosante de artesanías de diferentes regiones, incluidas algunas alcaldías que borden a la capital, como Xochimilco y Milpa Alta.

Hay joyería y ropa artesanal, además de antojitos, entre otros productos, como los que ofrece Paula Pérez, quien por tradición familiar vende las conocidas Gorditas de la Villa, hechas de maíz y crema. Ella sigue la tradición heredada por su madre y sus abuelas. Es el mismo producto es muy común en los alrededores de la Basílica de Guadalupe.

Y por acá está Dulce Belén, originaria del pueblo de San Pedro Actopan, Milpa Alta, una de las alcaldías que bordean la capital; la diferencia con las demás es que ésta es famosa por la producción de condimentos que le dan sabor al mole, además de cocinar este guisado ancestral.

Dulce Belén no deja de mover el cucharón sobre una vasta porción de agua de cacao que entremezcla en una cazuela en las que agita trozos de hielo. “Es agua que viene hecha de cacao orgánico, un poco de pinole, almendra y nuez; está endulzada con miel de agave”, informa. “Tenemos mole, tenemos pipián, tenemos arándano enchilado”.

De Chiapas viene Emilia López Gómez, de la etnia tzeltal, que elabora figuras de jaguares; los hace de barro y arena, explica. Es una tradición de su pueblo. Primero baten el barro con arena y lo ponen al sol. Hacen la masa y enseguida elaboran las piezas. Parece fácil pero no.

También hace alhajeros, figuras de gallinas y gallos. Las hornea en su pueblo y las pinta mientras las ofrece en tianguis itinerantes. En el caso de las figuras de jaguar, explica, “primero hacemos el cuerpo, luego les ponemos las patitas, luego la cola, luego la carita de los bebés; los dejamos unos días que se sequen, y ya”.

Casi enfrente está Margarita Soriano, quien forma parte de un grupo de mujeres de la alcaldía Magdalena Contreras; la organización que representa se llama Textiles Artesanales Itandehui, palabra que en idioma mixteco significa flor de cielo.

“Como usted podrá ver”, comenta, “tenemos diferentes prendas de textil que elaboramos en el taller; algunas son del estado de Oaxaca. Predomina nuestra artesanía de pedal. Son elaboradas por nuestras artesanas de Mitla, Oaxaca.

En su amplio espacio también muestra indumentarias realizadas por artesanas que viven en Hueyapan, Puebla, así como las muñecas Lele, creadas por mujeres otomíes, en el estado de Querétaro.

“Nosotros les damos el crédito a nuestras artesanas del estado de Querétaro, porque ellas crearon estas muñecas”, aclara Soriano. “Nosotros las replicamos aquí, pero eso no quiere decir que sean creaciones nuestras”. Mientras charla ella practica un tradicional bordado del estado de Hidalgo, que aprendió en un curso en línea durante la pandemia.

“Y lo elaboramos con mucho cariño y respeto a nuestras mujeres artesanas de Tenango de Doria”, explica la mujer. Margarita nació en el estado de Oaxaca. “La tradición familiar viene de mis abuelas, de mis primas; y yo la traigo con mucho orgullo”, dice.

“Tratamos de rescatar lo que tenemos y de replicarlo para que nuestras futuras generaciones las conozcan, las disfruten, las porten con orgullo, porque para mí es un orgullo portar una prenda artesanal”, rubrica.

En la misma hilera está Virginia Santiago López, oriunda de San Juan Copala, Oaxaca, perteneciente a la etnia Triqui, que ofrece pulseras de palma con piedras de cuarzo, collares, aretes de semilla de melón, diademas, bolsas y playeras que hace “en su pobre casa”.

Y así, decenas de puestos forman esta romería en ambas aceras en un extenso tramo del Paseo de la Reforma, que durará hasta el 6 de enero, por lo que usted todavía puede venir a comprar artesanías del centro, norte y sur del país, como son rebozos, huipiles, abrigos, comida regional y mezcales artesanales; entre estos, el Piedra antigua, de Oaxaca, que tiene una variedad de 11 bebidas, algunas macerada con café y chocolate.

  • Humberto Ríos Navarrete
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.