Un remolino de creatividad que ha prosperado entre temblores y pandemia

Ciudad de México /

En esta galería exponen artistas mexicanos y extranjeros. Y lo novedoso es que incluye a jóvenes talentos.

Las obras deben pasar por una minuciosa curaduría del colectivo Vórtice, encabezado por tres artistas.

Reúne una vasta cantidad de cuadros en una casona romana, donde tienen su estudio desde hace 9 años.

Todo empezó con tres socios: Mario, Omar y Theo, cuyo proyecto han crecido a pesar de temblores y pandemia.

Ubicada en el corazón de la colonia Roma —Tabasco 210—Vórtice aparece como un espacio independiente de arte actual gestionado de manera colectiva y autogestiva.

Al cruzar sus puertas —comenta la artista Gabriela Jasso, recién incorporada al proyecto— el visitante entra en un territorio donde la creación no se oculta: “La galería funciona como un laboratorio vivo en el que la producción, la exhibición y el diálogo suceden de manera simultánea”.

Las obras que se presentan —tanto de artistas residentes como de invitados— hablan de procesos en curso, de búsquedas abiertas y de una práctica artística activa.

El proyecto comenzó en 2017, impulsado por los artistas Theo Camacho, Omar Barba Ocampo y Mario Varguez, quienes encontraron en la colonia Roma un punto de encuentro para trabajar y exhibir de forma colectiva, añade Jasso, egresada de la UNAM, mientras nos acompaña durante el recorrido.

A la fecha suman 57 expositores, quienes a lo largo de 11 años han sorteado algunos temblores y una devastadora pandemia.

Y nos encontramos con el artista Theo Camacho, quien explica que el proyecto surge con la intención era promover el trabajo de los tres artistas mencionados, pero todo fue creciendo y ahora tienen a varios que representan y que promueven.

—¿Lo pensaron como un colectivo?

—No, se fue generando de forma orgánica, fue muy natural.

Y el dinamismo continúa, explica este artista autodidacta, quien forma parte de la segunda generación en su familia dedicada al arte, mientras que su pequeña hija pinta unos cuadros que no parecen hechos por las manos de una nena.

—¿La intención original cambió?

—Teníamos la idea de hacer nuestros estudios como artistas solo para trabajar aquí, directamente, pero dado el desarrollo de la colonia, pues decidimos abrir al público el estudio.

—Como una galería abierta todo el tiempo.

—Todo el tiempo, de 11 a 6, y todo está lleno. Hacemos exposiciones cada mes y especiales, de acuerdo a la temporada, como el Día de muertos.

—Y todo se vende.

—Todo está a la venta. Tenemos desde grabado hasta pintura en óleo. Pasando por todas las técnicas.

—Ahora, por lo que veo, no solo son artistas de la Ciudad de México, también vienen de otros estados.

—Tenemos artistas de Zacatecas, tenemos un artista francés y otro artista colombiano; en febrero van a venir artistas chilenos. El proyecto va creciendo y la idea es tener residencias…

—Y ha crecido el número de galerías, por lo que vemos.

—Sí, sí, la Roma se ha convertido en un circuito de arte; yo calculo que debe haber alrededor de 20 galerías aquí cercanas.

—Ustedes ni con el terremoto ni con la pandemia se achicopalaron.

—Pues no: lo sorteamos de tal manera que seguimos trabajando. Te repito: eran nuestros estudios, nuestras viviendas…

—Cuántas salas.

—Tenemos dos salas principales, dos salones donde hacemos exposiciones, y áreas que son pasillos y una pequeña habitación que acabamos de estrenar.

—¿Y cuál es la política del colectivo?

—Pues normalmente curamos nosotros la obra, de manera de que tenga técnica, de que los artistas tengan una trayectoria, de que se dediquen a pintar, que hagan de esto su vida diaria, sobre todo para que el coleccionista se lleve algo valioso.

—Y ahora la sorpresa es que en una de las salas está la obra de un adolescente de Chihuahua.

—Sí, es un muchacho de 17 años que empezó a pintar a los 7, pero ahora que vean su obra van a entender por qué está exponiendo aquí.

—¿Creen que la gente se interesa más por el arte?

—Sí, el público se interesa cada vez más por el arte. Los medios digitales han ayudado a que crezca y se visualice. Y sí: hoy en día hay digamos un boom del arte, del dibujo, de todo esto.

—¿Y viene gente de otras partes del país?

—Sí, tenemos muchísimos turistas que vienen a buscar cosas nuevas, frescas; y, bueno, nosotros, el 90 por ciento de lo que vendemos es al extranjero. Los clientes vienen y escogen las piezas que más les agraden y gestionamos los envíos, se van en cajas, debidamente fumigados.

—¿De qué países?

—Normalmente vienen de Estados Unidos, pero también europeos; se han ido a Australia, hemos vendido a Japón.

—¿Qué le dirías a la gente?

—Que nos vengan a visitar, que no se pierdan la oportunidad de visitar a los artistas en su entorno, haciendo lo que más queremos: que es pintar y viviendo, o sobreviviendo, de la pintura.

Es una galería abierta donde el visitante puede ver pintar al artista, apreciar y adquirir obras en este espacio que, como su nombre lo indica, es un remolino de creatividad que ha sobrevivido a temblores y a una pandemia.


  • Humberto Ríos Navarrete
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