“Funciones del Consejero Externo en las Empresas”

  • El Santo Grial
  • Iván Lavín

Laguna /

Tener el honor de participar en un consejo de administración ya sea de alguna empresa, organización, asociación civil u organismo empresarial, es una responsabilidad y un deber que se entiende será un compromiso de aportar con disposición, precisión y sobre todo una pasión, pues estos cargos eventualmente son posiciones honorarias donde no hay una remuneración (al menos en el corto plazo) alguno, que retribuya la labor de aconsejar.

Comencemos con algo de historia sobre la creación de la figura de la consejería, ya que, según un reporte de Deloitte, el origen del concepto “Consejo de Administración” data desde la época de la colonia en Gran Bretaña, cuando un grupo de personas con el fin de monitorear los resultados de su empresa empezaron a reunirse de manera periódica para abordar los temas que le concernían a la misma.

En Francia hacia el año de 1807 fue creada la figura de “sociedad comandita de acciones”, mientras que en Alemania la formación de pequeñas sociedades empezó́ a ser común pero estrictamente regulada, de tal manera que uno de los requisitos fundamentales para tener un Consejo de Administración era contar por lo menos con un consejero independiente que asegurara la protección del patrimonio de los accionistas”.

Por lo tanto, mencionaré algunas cualidades o características a cuidar, si es que fuiste invitado a tienes pensado invitar a alguien a formar parte de un consejo de administración:

Perfil profesional, formación y experiencia: Evalúa tú conocimiento probado o el del candidato en las diferentes áreas de la organización y uno destacado en alguna o varias de ellas y desde luego, una visión integral de la compañía. 

Se recomienda que los Consejeros sean personas con experiencia profesional.

Visión estratégica: Que su visión sea la de anticiparse al futuro en conjunto, ponderando el conocimiento de mercado, de su evolución, de nuevas tendencias, de la competencia y disponer de contactos en el mercado, institucionales y bancarios.

Perfil personal: Necesario que su personalidad permita una objetividad las situaciones de la empresa (personalidad analítica, reflexiva, equilibrada, atemperada) y permita la toma de decisiones y pasar a la acción (personalidad con capacidad de decisión y acción, conservadora o innovador según las circunstancias).

Objetividad: Tiene que representar una figura neutra que aporte ecuanimidad, experiencia, profesionalidad, independencia y vela por el bien de la compañía en su conjunto y no por intereses particulares.

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