Narraciones y comentarios

  • Ruta norte
  • Jaime Muñoz Vargas

Laguna /

La plataforma en la que he visto el Mundial 2026 ha convocado a todos sus narradores y comentaristas para cubrir la avalancha de partidos, el negociazo expandido de la FIFA que ya no encuentra, con Infantino, de dónde ordeñar más dólares. 

Son muchos periodistas del micrófono, cada uno con su estilo, para todos los gustos. 

Por primera vez reparo en que me agradan más quienes comentan que quienes relatan los encuentros, y esto tal vez se debe a que los opinadores laterales no tienen el imperativo de gritar como si les jalaran los pelos.

Desde hace algunos años, el estilo de la dupla Martinolli-García fijó el modelo más atractivo en México de seguimiento a las acciones de los partidos. 

La voz aguda, rápida y ocurrente fue aderezada con permanentes gracejadas en ping-pong, y desde entonces Televisa ha buscado imitar la fórmula. 

Teóricamente la encontraron en la voz de un joven de nombre Andrés Vaca, gritón irrefrenable, a quien sumaron, por una millonada tal vez no bien invertida, los apuntes anodinos de David Faitelson. Ambos hacen una pareja que bordea la antipatía, pues es demasiado claro que tratan de emular el ritmo zumbón de Martinolli-García. 

Esto no ocurre, por ejemplo, con relatores como Emilio Fernando Alonso, que de entrada es bueno porque sus narraciones jamás han sido ni querido ser una pachanga.

Digo que, al menos para mí, algunos comentaristas han logrado una participación notablemente mejor que la de los narradores. 

En ambos casos no sé los nombres de todos, pero sí puedo reconocer a tres que expresan sus opiniones con tino futbolístico y, lo más importante, sin alaridos: 

Hugo Salcedo, Rafael Puente y Damián Zamogilny, los tres con ideas muy pertinentes, precisas notas al pie de las jugadas relevantes.

Entre las novedades que he encontrado en la relatoría de los partidos está la voz de un locutor apellidado Muñoz. 

Su tono, su cadencia, su ritmo, su impostación, una mezcla fallida de Perro Bermúdez con Martinolli, lo tornan inaguantable. 

Es como escuchar durante varios minutos al Gordolfo Gelatino, algo así de falso y presuntuoso en las modulaciones de la voz. No sin malestar confieso que he visto varios partidos con el audio en mute. Los de Muñoz, todos, sin dudarlo ni un segundo.

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