A Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, le duró buen rato la cuerda antimexicana, pues todavía en estos ayer hizo declaraciones sobre el trago amargo que pasó en su reciente tour por nuestro país. Provocadora natural, Díaz Ayuso cargó contra la presidente Sheinbaum y de paso contra Pedro Sánchez, el villano favorito de la ultraderecha española.
Como la visita fue un fracaso —táctica mal elegida en la estrategia de la derecha global por lastimar al actual gobierno mexicano—, la excusa de la azuzadora serial fue decir que su vida estuvo en riesgo, pues México es un país atestado de violencia.
El mismo país que ella pinta como fallido es el que tiene más turismo en América Latina. Sólo de 2025 esta es una breve lista, y no es de suponer que los turistas vienen a quedarse encerrados en los hoteles.
La distancia es brutal, ni todos juntos superan al México de las calles “tomadas” por los narcos: México (48 millones de visitantes), República Dominicana (11.6), Brasil (9.3), Colombia (6.5), Chile (5.4), Argentina (5.3) y Perú (4.1). Eso de que México “está tomado por la delincuencia” es una ficción, y si no es así cómo explicaría Díaz Ayuso el descomunal éxito del sector turístico mexicano.
Ahora bien, ¿por qué en la vista se hizo una defensa de Cortés? Más allá de la polémica histórica, de la que ella sabe menos que nada, la idea clara fue provocar y dividir con un exabrupto mediático, un paso importante para fortalecer el voto duro, polarizado, para la derecha mexicana.
Su visita respondió al interés de Ricardo Salinas Pliego, quien está siguiendo el manual derechista del supuesto outsider: acusar al progresismo de “ultraizquierda”, “dictadura” y “narcoestado”.
A la par, llenarse la boca con la palabra “libertad”. En fin, todo de manual.
Debo añadir que Díaz Ayuso está cerca de Trump, busca agradarle, y todo lo que esté cerca del señor naranja es intrínsecamente nefasto. Además, Díaz Ayuso, como toda la derecha española, adhiere al pasado franquista, no condena al régimen criminal que sometió a España durante casi cuarenta años (ésta sí fue una dictadura cabal) y dejó sembrado el país de fosas comunes.
Lo de Díaz Ayuso fue pues una provocación para favorecer al tío Richi.