Nuevos tiempos

Puebla /

La migración de zonas expulsoras de Puebla hacia Estados Unidos está viviendo nuevos tiempos; sin embargo, en su origen existió una manera particular de educación de los padres y madres de familia hacia sus hijos: la comparación.

En el modelo de formación de las décadas de los años setenta, ochenta y novena del siglo pasado, diferentes padres de familia optaron por buscar ejemplos para que sus hijos pudieran salir a enfrentar al mundo, pero al final, terminaban comparándolos.

En diferentes comunidades de la Sierra Mixteca de Puebla, una de las principales zonas expulsoras, la comparación realizada por los padres de familia impulsó la búsqueda de alternativas en ciudades norteamericanas y en el norte de México.

Los abuelos y los padres aplicaban la comparación en los procesos educativos de sus hijos. “¡Mira a tu vecino!”, “¡Ve a tu hermano!”, “¡Checa lo que compró tu primo que se fue a Estados Unidos!”, fueron parte de las expresiones que padres de familia y abuelos hicieron para referir que el posible éxito de la vida no estaba en la comunidad de origen, sino en Estados Unidos.

Sin duda que las comparaciones pueden generar molestia, sobre todo, cuando se presentan en la infancia. Se trató de una práctica común y que potencializó el deseo de migrar para convertirse en alguien en la vida.

En la actualidad, no se puede calificar como “correcta o incorrecta” la forma de educar de los actuales abuelos o bisabuelos, quienes buscaban un mejor panorama. Los migrantes poblanos partieron a finales del siglo pasado de sus comunidades de origen con el objetivo de apoyar a sus familias y conseguir dólares. Estados Unidos fue el destino ideal para emular lo realizado por familiares, amigos y conocidos.

Si alguien enviaba remesas y sus familiares podían construir casas o comprar bienes, el reconocimiento de la sociedad estaba garantizado; pero si el migrante partía y no mandaba dólares, entonces, el fantasma del fracaso aparecía.

Cada persona es única y tiene sus características individuales, cualidades y habilidades. Es momento de terminar con las comparaciones en la sociedad para empezar un círculo virtuoso que permita que cada ser humano se sienta seguro consigo.


  • Jaime Zambrano
  • Reportero de deportes
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