San Andrés Ahuatlán

Puebla /

En la Sierra Mixteca de Puebla, a poco más de dos horas de la capital, se encuentra San Andrés Ahuatlán, un municipio marcado por la migración y la salida de sus pobladores en busca de mejores condiciones de vida.

En la cabecera municipal se ubica un templo histórico construido por los Agustinos que data del siglo XVI y que cuenta con fiesta patronal el 30 de noviembre. Antes de la llegada de los españoles, se tienen registros de la presencia de habitantes.

El nombre de Ahuatlán proviene del náhuatl que significa “lugar donde hay muchas encinas”.

La población actual es heredera de una alta tradición religiosa. La mayor parte de los habitantes son amables, saludan a quienes llegan, aunque no los conozcan y siempre están dispuestos a apoyar a las personas más necesitadas.

Desde hace algún tiempo, la llegada de camionetas o autos con placas de Estados Unidos es común. Se trata de los hijos, nietos y bisnietos que regresan a la comunidad para reencontrarse con sus seres queridos.

A lo largo de la Semana Santa, la cabecera municipal espera el regreso de sus hijos quienes se fueron en busca de mejores condiciones de vida a zonas como Nueva York o Los Ángeles California, en Estados Unidos; y a estados del Norte como Baja California. Las primeras generaciones se fueron al país vecino del norte a trabajar en el sector de la costura; sin embargo, con el paso del tiempo, y ante la reducción de los puestos de trabajo, pasaron al sector servicios.

Algunos de los migrantes trabajan en restaurantes y otros se dedican a la elaboración de pan o atienden diferentes negocios. Unos más, preparan tacos o cemitas. La mayoría cuenta con la cultura del esfuerzo porque nadie les regaló nada y todo lo consiguen con trabajo.

En jueves santo, la Mayordomía, es decir, el grupo de personas que se encargar de organizar parte de las actividades religiosas, regalan comida, en particular, el tradicional pescado seco capeado, conocido como “especie”.

En la llamada Semana Mayor, parte de los migrantes regresan para pasar unos momentos con sus familias y muchos recuerdan a abuelas, abuelos, madres, padres, tías y tíos que se adelantaron en el camino y retoman fuerza porque la vida sigue.


  • Jaime Zambrano
  • Reportero de deportes
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