Como diría mi licenciado Peña que es una fuente inagotable de sabiduría y buen humor, “Lo bueno no se cuenta, pero cuenta mucho”. Por eso celebro que el sector opositors haya rescatado para su causa a la maestra Gordillo, sobre todo ahora que vemos tanto improvisado, tanta histeria, tanta paranoia de pésimo y reguetonero gusto. Junto a ella, adalid de las causas del PRIcámbrico temprano y del sindicalismo charro, personajes como Dante Apocado, Julen Rementiría, Muñoz Lerdo. Fox, Jelipillo y Claudio XXX son jugadores de tercera división en el plan maestro del golpe blando.
Digo, cómo estará la cosa que Elba Esther es mucho más equilibrada, sensata y estructuradita que Lilly Téllez, la Pagés, la Chabadabadán y Xóchitl Gálvez juntas. Igual dice las mismas cosas que incluyen risas grabadas (ya se sabe, la Cuatroté es un peligro para México, estaríamos mejor con Fox y Calderón y el PRI sí robó más pero salpicaba), pero por lo menos le pone algo de glamour al melodrama ranchero derechairoso sin ponerse como la niña de El Aro. Eso ya es ganancia.
Con ella no se hubieran desatado los escándalos de Alito Moreno, pues a la primera tanda de audios ya me lo hubiera aplicado una huelga sindical hasta que saliera por patas del partido. Por culpa del último mensaje urbi et orbi del próximo expresichente del PRI difundido por la Señorita Layda, el kilo de entrevistas está a la baja. No se vale. Esto se está descontrolando tanto que ya hay quien habla una especie de clasicismo en la materia y hace un llamado por la repartición democrática de las entrevistas a modo.
Otros canallas alegan que el mundillo de la comunicación estuviera regido por una especie de lógica del Sonora Grill.
Lo único que te devuelve la fe en la humanidad es que Alititititito Moreno ha dejado escuela en lo que a lavarse las manoplas se refiere, con sobredosis histriónica nivel Sara García en cuando los hijos se van (“¡Primero me matan!”), arropado por un elenco multi estelar del PRIvilegio de mandar que no tiene miedo al ridículo: ¡Zambranititititete y Makitittitite Cortés! En ese mismo tono, Cabeza de Buey celebró con lágrimas en los ojos y un show como de Paco Stanley recitando poemas, una resolución guanga de la Suprema Corte que, al final, no lo exime de las acusaciones que pesan sobre él y solo pospone su apañón para cuando se acabe en unos días su mandato.
O como diría mi lic Peña, ¿ustedes qué hubieran hecho?
Jairo Calixto Albarrán