Se acabó el Mundial más largo que la cuaresma y que la dictadura imperfecta del PRIAN. Parecía que no se acaba nunca y que metiendo sus manotas peludas al ritmo de acitrón de un fandango sango sango sabaré.
Lo más ridículo no fue tanto que Milei anunciara que no iría a la final porque no le quería echarle mala suerte a la selección de Messi (después de vomitar sobre ella), sino que la mascota cuadrúpeda canina de Trump, haciendo gala de su apodo, ofreciendo su jete de manera macuarra y con chistesito clasista sebo, para que la presidenta pudiera llegar a Nueva York a la final. Ni lo peleichon por corriente.
Pobrecito, todo mientras Claudia era recibida por los paisanos, reconocida por los altos mandatarios y en el lugar de honor en el estadio. Y pobrecita la ultraderechueca nacional que ejecutaba ritos satánicos para que el ICE apañara a quienes apoyaban a la Presidenta en la Gran Manzana (hay que ser muy rata de dos patas como para exigir que la Gestapo gringa se fuera contra nuestros compatriotas) y de paso que le aplicaran a la Presidenta la terapia madurista. Pues se la peleichon también porque con una gran sonrisa la presidenta entregaba las medallas, mientras el estadio abucheaba a Jabba The Trump y a Infantino por todo: la conversión del Mundial en un vil negocio más vil de lo que ya era, la tarjeta roja y el premio de la paz como símbolos del entreguismo de la FIFA con el trumpismo, la manipulación de los partidos y resultados generando un sospechosismo superior (lo de Egipto e Irán no tuvo jefa), el estado policiaco rondando los estadios yanquis y la pausa de hidratación como un tosco y bárbaro ejercicio mercachiflero. Y más ridi que Maru Krampus haciéndose la vístima exigiendo todo el peso de la ley contra Maripili de Baja California (Miss Visa, apurada porque no podía ir de shopping a Tucson), cuando es la empleada del año de la CIA.
Algo solo comparable con el prianismo opositor shorando por Ruffo Appel al que apañaron cantando la de “huachicol, qué rico huachicol” y que cuando llegó al tambo se les fue el wifi. Fue cotorro que Jelipillo Caldedrunk defendiera a don Neto Ruffo con enjundia, y que le recordaran el viejo tuit donde acusó al gober de la concertacesión de haber entregado la plaza de los Arellano Félix.
Lo mejor, que en México y el mundo la fiesta panbolera haya estado en la calle y no en los estadios donde solo podían estar los narcos según Loret y Xóchitl Gálvez… y luego estaban en la zona VIP. No se rían.