Don Cuca y el 'huachicol'

Ciudad de México /
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No se vale, no se vale, no se vale, no se vale que nos estén distrayendo con las granjas de bots de Cerimedo y el Bloque Negre a los que les falta un grado para ser como el Padrote Maciel. Como cada día se les descubre una nueva perrada a los del Bloque Negre, en una de esas aparecen en los Archivos secretos Epstein. Como quiera que sea, puras cortinas de humo con las historias trucutracas de Grecia Quiroz que parecen sacadas de la Rosa de Guadalúmpen y del Movimiento del sombrero al que la Suprema Corte ya le dijo que no se quieran inventar una coalición con Mamaynez fuera de la ley, escondida tras una supuesta candidatura independiente.

Digo, a quién le importa eso si nos alejan de lo verdaderamente importante, que no es que en la Suprema Corte echaron para atrás el proyecto de algunos vivales que querían recuperar los seguros de gastos médicos mayores, guaruras y camionetones como en los tiempos de la ministra Piña, mejor conocida como Normita la del varo. De cualquier manera, qué gacho que les echaran para atrás sus ganas de vivir como pachás.

De lo que hay que estar muy pendientes es de que la dictadura claudista le arrebató al sabio don Cucaracho Acosta Naranco y sus patitas de molcajete el derecho a usar los colores Rosita fresita del INE, en su afán por mantener vivos los fracasos de la marea rosa. El rosa, un color que casi ni se ha usado, desde el Partido Popular Socialista, Barbie y los taxis de la Ciudad de México. Qué exagerados los del INE, sólo porque esta identidad gráfica tan cucharachesca, contribuye al caos electoral. Así, tristemente don Cuca tuvo que improvisar con un nuevo logotipo que parece sacado de la mente perturbada de los guionistas de la Casa De Los Mañosos y de la Derecha Diario, más gacho que el logo del nuevo viejo PAN.

Hay que agradecer el esfuerzo, eso sí, de don Cuca y sus muchachos porque en un ejercicio de inteligencia emocional y de una lucidez extraordinaria en materia de creatividad casi nos engañaron al cambiar a Somos México por un mapa del país comprado en la papelería de la esquina por Álvarez y Guasa, y en medio la palabra Somos.

¡Unos genios!

Oiga usted qué maravilla, casi nadie se dio cuenta de que se saltaron las trancas del INE.

O sea, se pudieron inventar un mejor nombre, algo como “Partido don Cuca, donde don Cucaracho tiene su nido”. O algo más afín a su ideología: “Partido Trumpista de don Cuca”. O, en un homenaje a su prócer caído, Ruffo Appel, que se llame “Partido Huachicol qué rico huachicol”. 


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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