Lo que nos faltaba es que Donald Trump, a pesar de todo lo revelado por los los expedientes secretos de Epstein, más todos los excesos desatados, incluyendo la fracasada película de Melania, salga a decir que se va a ir al cielo con todo y pelucón, eso es tener un narcisismo superior.
Algo que supera cualquier fantasía, incluyendo la de Kabeza de Vaca, la misma vaca, y unos agregados prianistas que adoran a Donald Trump como un Dios, y que no le cuestionan nada por la esperanza de que un día bombardee México. Ahora andan en Washington como representantes de la Loka Academia de Miramones en apoyo a la Loka Academia de Émulos del Padrote Maciel.
Claro, no hablarán de la fortaleza del peso mexicano, de los récords en materia de inversión extranjera, del buen estado de las finanzas o de que ya se pagó una buena parte de la deuda de Pemex. Seguro irán trepados en el tren del mame en que se ha convertido la imagen del ministro presidente de la Tremenda Corte, cuando la encargada de medios andaba limpiándole los zapatos. El drama encarnado. Toda la bola de personajes mediáticos pegaron el grito en el cielo, hagan de cuenta que don Hugo aparecía en las listas de Epstein. Lo acusaron de abusivo, de sentirse virrey, de tener ínfulas de pachá y una serie de absurdos que verdaderamente son de risa loca. Sobre todo porque, conociendo a toda esta banda mediática derechaira, podemos encontrar personajes que son profesionales en el maltrato de la gente que trabaja con ellos. Quienes los hemos visto en acción en las redacciones, sabemos del imperio de terror que construyeron, como si fueran sus esclavos. El bullying laboral de un nivel que ni siquiera hubiera permitido Idí Amín Dada.
Sé quienes son, los he estado observando.
Así, es muy curioso que todos estos Ultra derechosos mediáticos, cuyo sadismo laboral es muy conocido, hoy se quieran hacer pasar por humanistas y salgan a hacerse vístimas y a ponerse más intensos que los prianistas pidiendo un mendrugo de plurinominal.
El más ridículo es el falso Maduro que se va contra el ministro Hugo Aguilar frente un acto claramente equívoco, como si fuera un héroe de la clase trabajadora. Aunque diga que se manda solo, bien se sabe el tipo de abuso que recibe del Tío Pinchi.
Ahora sí que los compre quien no los conoce.
El ministro Aguilar no es como la ex ministra Piña y su pandilla, que ellos sí abusaban de su poder. Y eso sí lo celebraba con aplausos la derechauriza.
Johnny, las tías panistas están bien locas.