El PAN no quiere que las mujeres voten

Ciudad de México /
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Seguramente con el sello de aprobación de Natita Torres y su loca academia de juniors tóxicos con Lalo y Facho incluidos, aparece una iniciativa del PAN de Metepec que propone que las mujeres no puedan votar, que el sufragio sea un asunto familiar donde el hombre sea el responsable de acudir a las urnas mientras la señora se queda lavando pañales.

La idea un tanto cuanto oscurantista, panista y medieval, donde apenas se puede atisbar algo de misoginia como en los tuits y discursos del tío Pinchi, parece estar terraplanísticamente basada en hechos irreales donde las mujeres carecen de un asidero intelectual potente -aunque tengan doctorados y sean admiradoras de Porfirio Díaz, Zedillo y Salinas de Gortari- y de los conocimientos necesarios en política, gobierno, futbol y economía, así que no está bien que se las siga engañando al dejarlas que sigan votando.

Algo como la que ahora promueve la viuda de Charly Kirk (otro gran ideólogo del trumpismo facho, nivel Tumel Chorres, muy admirado por Kinky Téllez) que las mujeres sean amas de casa como en El cuento de la criada de la grandiosa Margareth Atwood, historia postapocalíptica donde el hombre bien machín se encarga de esas cosas de la democracia, porque él no es la señora de la casa como diría mi Lic. Peña.

Debe ser bonito que avancen los machos alfa como el Chicharito Hernández y el Temach (que tienen su legión machirulos con baja autoestima que son como magios simpsonianos de la misoginia chafa), reforzados por lindas personitas que odian a las feministas y que apoyan a los panistas españoles de VOX y el Partido Popular que quieren desaparecer cualquier vestigio legal de la violencia machista.

La señora Kirk defiende su muy respetable derecho a regresar a los 50 con su movimiento Trad wife (todas quieren ser como Sara García en Cuando los hijos se van), en ese trance ven a las feministas como Satanyahu ve a los gazatíes.

Ya veo a Téllez, la Rabadán, Xóchitl Gálvez, la Pagés, Jojorge Robero de Terrenos, el Moreira gacho y Don Cucaracho (Acosa Naranjo dice que no es de izquierda ni de derecha sino todo lo contrario, como buen echeverrista) aplaudiendo esta iniciativa.

Cabe decir que el voto de las mujeres no es una dádiva ni un regalo, es un derecho ganado después de mil batallas contra los machinrrines de poca monta.

Si la masculinidad de los machitos es frágil, la de los panistas es todavía más guanga.

Esto mientras la presidenta Sheinbaum busca reforzar la lucha contra los feminicidios.


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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