La ultraderecha prianista y mediática claramente no tiene sentido del humor, por ese le rinde culto a personajes como Brozo, el Trujillo tenebroso, Tumel Chorres o Alazraki que confunden la comedia con insultos, gritos, barrabasadas, pelafunstanería y vulgaridad. Más cuando sus sketechs, muchas veces involuntarios, se construyen desde el clasismo, el racismo, la misoginia y la leperada. Eso sí, si les cae la ironía se hacen las vístimas, ejecutan la chichariña y arman un meladramón reguetonero de tintes de telenovela de Lucerito.
Pero claro, si la burda patanería misógina caen sobre la presidenta Sheinbaum o Citlalli Hernández o cualquier mujer de izquierda se quedan patibulariamente calladitos. No solo nunca se apiadaron de Citlalli cuando la acosaba el tío Pinchi (quien nos hizo reír mucho cuando presumió sus costosos pomos, que me dicen mis fuentes rellena en las madrugadas con Lulús de grosella), sino que ahora que Ladillus y Loretito la cuestionan por hacer viajes de trabajo, tampoco dicen nada. Eso sí, nunca cuestionaron a los prianistas que viajaron en manada cada ocho días a Washington a exigirle a Trump que invada México.
La derechairiza en éxtasis debería de manejar el humor involuntario del Partido del Trabajo y del Verde en su esfuerzo -digno de mejor causa- para explicar su acelerada conversión en tías y tíos prianistas. Digo, ha sido muy cotorro ver a los líderes del peté tratar de explicar sus razones para votar como lo haría Kinky Téllez, Jojojorge Robero de Terrenos, Chöring o don Beltrone, sobre todo porque recurren a un disfraz lopezobradorista. Paren de sufrir y mejor sean honestos y acepten que no les late la Reforma Electoral porque les arrebata sus PRIvilegios, su livin la vida loca, pierden billete y obliga a los pluris a dejar de vivir como Sergio Mayer, de la padroterapia intensiva.
Eso de declarar que votar en contra de la Reforma no le da en la torre a la alianza partidista, es un chiste de Pepito. Eso sin contar todo lo que le han dado de comer a los trolls, bots y jèiters con todo esto. Supongo que ambos partidos ya contemplaron la nada lejana posibilidad de que en las próximas elecciones se queden sin votos, pierdan el registro y tengan que pedirle asilo a don Cucaracho. Igual que el PRI y el PAN que están en extinción.
Claro, ahí está Monreal. Es tan malo y tan traidorcillo como operador político, que en una de esas termina con Trump en el Partido Republicano, ahora que se está quedando más solo que el PeRDeré.