Cuando se supo que en la muy panista colonia Del Valle de la Ciudad de México estaban despojando a personas de sus propiedades, pensé que el comunismo de la cuatroté había mostrado las garras. Luego me enteré de que el esquema era un poquito más complejo que una expropiación y que para ese atraco se incluían abogados, funcionarios de la delegación blanquiazul y, por supuesto, notarios y notarías para darle un lustre legal. O sea, el crimen organizado en pleno.
No podía creer que estas cosas ocurrieran en la alcaldía Benito Juárez —ahí donde escupe un panista y crece una torre derechueca— gobernada por los nada huachicoleros del cártel inmobiliario del PAN.
Bueno, no seamos alarmistas, a lo mejor Jojojorge Robero de Terreno, CEO del cártel inmobiliario del PAN busca un nuevo modelo de negocios llamado gentrificación extrema.
Algo que, en materia de despojos, se puede comparar con Gianni Infantino entregándole a la FIFA por una bicoca a un grupo de inversionistas yanquis encabezados por el hermano del yerno consentido de Trumpnodoyuna. Ellos se quedan con la pachocha grande y a las federaciones les dan 40 mdd a cada una que, es en esos terrenos un mendrugo de moneda. Como era de esperarse, la Femexfut y Fantasías Mikel Arriola se preparan para bajarse los choninos.
La poderosa UEFA, en cambio, está en franca rebeldía y ya le dijo a Infantino que saque a lavar las naylon, que no va a venderse por un puñado de dólares y amenazan con boicotear el próximo Mundial si Infantino decide venderle el alma de la FIFA a Trumpzilla, como Salinas de Gortari le vendió Imevisión al tío Pinchi.
Satanyahu convertirá a la UEFA en territorio ocupado.
Infantino se hace la vístima cual si fuera Maru Krampus y los del PRIcámbrico temprano que están muy enojados porque el INE no les va a dejar decir que Morena es un narcopartido si no lo demuestran con información y datos duros. Y es que si despojas a los choznos de don Plutarco el concepto de “narcopartido” se quedan mudos y sin narrativa, chale.
Como quiera que sea, si de por sí la FIFA es más cuestionada que el huachicol, qué rico huachicol de Ruffo y los prianistas, imaginemos cuando sea propiedad de Trump: al equipo gringo le quitarán las tarjetas rojas que sean necesarias, los satanyahus serán campeones hasta del Torneo de los barrios y a las selecciones incómodas serán echadas a patadas.
El balón no se mancha, diría Maradona, pero está siendo despojado de sus valores como si fuera una casa en territorio panista.