M+.- Se me hace muy sospechosista que justo cuando Maru Krampus acaba de hacer su arenga, un poquito desmejorada, la verdad, en contra del totalitarismo del gobierno porque no la deja disfrutar de su amistad con los de la CIA, y de pronto aparece una información donde los traidores del FBI apañaron a un agente de la CIA con chorromil millones de dólares robados y varios lingotes de oro. Ahora los comunistas van a decir que ese muchacho tan loco es cuaderno de doble raya de la próxima exgóber de Chihuahua, no se vale.
Ya veo las portadas de los medios zurdos y pejezombis tratando de encontrar relación entre el otrora operador de recontraespionaje de la CIA y la Maruchan que ya dijo, luego de un buen número de contradicciones, que nunca tendría tratos con la CIA ni lo volvería a hacer.
Lo malo es que la Maruca tiene poca credibilidad por todos los perros osos que vino a hacer la FGR con su circo de panistas amaestrados. O sea, cómo se le va a tener confianza si se junta con puro entenado del cártel Inmobiliario del PAN y Riqui Riquín Canayín que solo porque trae fuero, sino lo estarían correteando hasta la KGB, el Mossad y el patrullero 777. Debería de elegir mejor a sus amistades, pues junto a Gil Zuarth, mejor conocido como Gil Dark, su abogado, los de la CIA hasta parecen buenas personas, aunque su negocio sea desestabilizar gobiernos bajo el espíritu de la Doctrina Monroe.
Y por supuesto el muy humanista intervencionismo de mi Donal Trúmpatelas que todos los días se levanta pensando en a quién va a demandar, atracar, joder y chingarle la borrega.
Bueno, uno puede acusar a los de la CIA de casi cualquier cosa, pero jamás utilizarían como Tumel Chorres la imagen de una persona con Síndrome de Down para atacar a alguien que cree que todo lo que toca el tío Pinchi es dañino para la higiene mental. Y lo hizo en un homenaje al payaso Platanito de los chistes sobre los niños de la Guardería ABC, en representación de los valores clásicos de la derechauriza (clasismo, homofobia, misoginia, gordofobia, racismo y valemadrismo), ganándose así funadas y cancelaciones de alto octanaje.
Sus disculpas sonaron huecas porque en realidad no entiende por qué tanto escándalo, en el fondo seguirá creyendo que ya no se pueden hacer chistes de nada, como dice Derbez.
La máxima del humor es: nunca contra las víctimas, siempre contra los victimarios.
La CIA no tiene la culpa de lo que pasa aquí, son las rentas de la crisis de la derechización.