La ministra Piña no vende piñas

Ciudad de México /

Cualquiera hubiera pensado que, después de la tremenda arrastrada electoral que recibió, el sector opositors iba a renovarse buscando formas más refrescantes de enfrentar a su acérrimo rival. Sin embargo, decidió hacer PRIAN con lo mismo y fueron a pedir el apoyo de expresichentes del mundo ultraderechoso para abolir la reforma judicial. O sea, muy pocas cosas pueden desprestigiar una causa que las firmas de CaldeRón, Vicente Vox, Aznar, Arias, Duque, Macri, Pastrana y Rajoy, que todavía lloran la derrota de los fachos en Francia (aseguran que las Galias se van convertir en Venezuela, no se rían) y cuya sangre del Yunque internacional, es tan pesada que podrían hundir 10 PRiantanics. Neoliberales medievales, cavernarios, reaccionarios y retardatarios que, me dicen, los de Ku Klux Klan se han deslindado de ellos.

Bueno, solo la dotora Dresser quiere ver más VOX que toda esta banda.

A manera de sugerencia, la ministra Piña tendría que deslindarse inmediatamente de estas nada lindas personitas que llevan en su alma llanera una combinación delirante de Milei-SacoDePus-Rabadán-Krauze-Alito-MarkoCortés. Sobre todo si en verdad quiere tener una buena negociación con la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, después de que el Presidente le aplicara la misma terapia que Claudia Sheinbaum le dedicó a Claudio XXX padre.

O sea, cómo vas a defender tus privilegios, tus sueldotes, tus dudosos ejercicios justicieros (o sea, de poder hubieran soltado a los asesinos de Lenon y de Selena) y tu falta de empatía al proteger como Rico McPato tus fideicomisos en lugar de compartirlos con los damnificados de Acapulco, entre otras maravillas, si llegas con la anuencia de estos personajes, algunos de los cuales deberían ser carne de presidio.

¡No, del compadre de García Luna no van a estar hablando!

En ese sentido y por su propio bien, doña Norma Piña debería dejar de hacer declaraciones melodramáticas, pues hasta parece que Xóchitl le dio un curso propedéutico para hacerse la vístima. Por favor, como están las cosas, no puede alegar que la democratización del Poder Judicial solo acarrearía el triunfo de los más populares y no de los más aptos, como si ella pudiera entrar en cualquiera de esas dos categorías. Cabe recordar que, al ritmo de “Ya sé que no aplauden”, mi licenciado Peña la impuso en la Tremenda Corte, a pesar de ser la menos calificada.

Es tiempo de que la ministra Piña abandone las mañas judiciales que no son de niña. 


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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