Si había alguna duda sobre la naturaleza cavernicolita del gabinete de Trump —que a su vez representa al cabeza de Cheto de cuerpo entero— hay que echarle una mirada Robert F. Kennedy Jr., el secretario de Salud. Como todo junior tóxico que se respete, el sujeto es casi tan terraplanista y derechueco como Claudio XXX, además de antivacunas. Lo único que falta es publicar un libro como el de Julito Scherer junior, donde demuestra que los cuestionamientos que plantea Hernán Gómez Bruera en su libro Traición en Palacio son ciertos. Como que nadie le creía que Julito era un personaje torcido, pero con la aparición de Ni venganza ni perdón, ahora tenemos plena certeza que es un pasado de lanza. Y sobre todo, como les dijo Jesús Ramírez a Los periodistas, lo peor es que Julitititito quiere establecer que AMLO era una víctima fácil de manipular, cuando demostró a lo largo de su sexenio todo lo contrario. Si hubiera sido tan guango y simplón como pretende la narrativa de Scherer Jr., habría dejado que el Tío Pinchi siguiera sin pagar impuestos.
Bueno, si dorarle la pila a López Obrador fuera tan fácil, Monreal y sus 17 monrealitos reinarían en la patria, y Kinky Téllez sería la mera mera en Morena, dios nos libre, virgencita plis. O Loret y los Alazrakos hubieran tenido a su cargo los medios públicos para propagar su pensamiento retardatario.
Como quiera que sea, la última de Kennedy Jr. es de campeonato. En una entrevista aseguró con todo cinismo que: “Y dije que no le tengo miedo a los gérmenes. Sabes, solía esnifar cocaína en los asientos de los inodoros”. O sea que como él se siente inmune, aunque claramente todas esas adicciones y falta de higiene hicieron estragos en sus sinapsis, todos pueden estar tranquilos que no pasa nada, las enfermedades son producto de nuestra imaginación.
A lo mejor por eso Xóchitl Gálvez, la malograda ex candidata del PRIAN, no le importó darle su chicle masticado a una colaboradora, pues según su sentido de la profilaxis era lo más adecuado.
Perdón, tanto drama reguetonero de la opo por el doctor Gatell, y no los veo ni levantando la ceja ante las declaraciones de este personaje que supera con creces las grandes maravillas científicas de los paleros de Alazraki.
Y es que la opo es tan científica y dentífrica que ya le quería echar la culpa del brote de sarampión, cuando estos terraplanistas decían que las vacunas rusas contra el covid no les servían a los mexicanos por nuestro temperamento tropical.
#NoMaMarx.