Yo no olvido este Mundial porque me trajo cosas muy buenas, una Selección bien chida, unas fiestas locas, una perrita chillona y un Trump súper maniaco víctima de sí mismo, de la justicia poética y de la karma police. Cuando mi Donald se sentía más super poderoso que nunca al obligar a su chalán Infantino a que le quitara la expulsación al goleador del equipo yanqui enfrente de la comunidad internacional con su natural karisma y simpatía, ¡tómala barbón! que el equipo de Bélgica le acomoda un 4-1 a los gringos en nombre de la humanidad que aplaudía parada de pie.
Y para echarle más sal a la herida, los belgas que pusieron a los trumpistas a mira hacia Icacos, celebraron haciendo el clásico bailecito del pelos de elote. Me volví a parar de pie. Una hazaña que los malvados comunistas comparan con el momento en que el mítico Jesse Owen vence a los dioses arios en Berlín, ante la mirada desencajada de un tal Adolfo.
Siempre hemos sabido que la santa FIFA es non santa, pero ahora sí quedó a nivel de entreguismo ridículo con Trumpzilla, que de por sí había hecho el ridículo al entregarle el Premio de la Paz que Infantino (qué chistoso que el señor de las guerra tengas más premios pacifistas que Mahatma Gandhi) al concederle el derecho no solo de quitar y poner tarjetas rojas, sino de robarse al futbol con la misma caradura con la que bombardeó Caracas, secuestró a Maduro e hizo explotar una escuela de niñas en Irán.
Pero se la peleichon, de la mano de Lukaku los belgas le acomodaron una recia a los jugadores gringos que no supieron ni a melón, y que se sentían más protegidos por a ulutraderecha prianista-calderonista que Maru Krampus y su Cartel inmobiliario de Maru Krampus. Entre paréntesis, hay que reconocer que con tal de darle la razón a Loret de Mula, todo el prianismo andaba en el Azteca llenando lujosos palcos y echándole salitre a la Selección. Ni Denisse de Maná (o sea, cómo se atrevió a cantar “El Rey”, dicen que mi Chente se estremecía al escuchar esa aberración), el Canelo y Jaime Camil le echaron tanto la sal al equipo tricolor.
Yo no olvidó a este Mundial porque nos trajo cosas muy chidas, que la Opo nacional mostrara todavía más su espíritu vende patrias con Noboa y la mascotita Fienman de Milei, al exhibir todavía más los excesos del ICE, a desenmascarar al racismo (Mbappé puso en su lugar a una legisladora paraguaya) y a mostrar a Jabba The Trump en todo su esplendor derechueco.
Los belgas fueron los iranís del Mundial.