Los expedientes secretos Epstein

Ciudad de México /

Ya decía yo que el ajonjolí de todos los complós, Carlos Salinas de Gortari, no nos podía fallar y ya salió en Los expedientes secretos Epstein. Uno de los villanos favoritos de México tenía que formar necesariamente parte de este entramado de complicidades donde un montón de viejos cochinos, encabezados por Donald Trump, tenían su propia isla de la fantasía donde podían ejercer su derecho para romper todas las normas morales, jurídicas y éticas habidas y por haber. Ese que les daba la acumulación de poder, dinero y de impunidad a los que por su calidad de magnates y plutócratas tenían derecho.

Pocos personajes tan congruentes como mi Charly Salinas que en su calidad de asiduo a las cenas privadas con Jeffrey, confirma que lo que lo suyo suyo suyito de él es lo inmoral, lo ilegal y lo facho.

Cuando ves lo que arrojan esos expedientes que están llenos de maldad y canalla, de excesos zoológicos donde no hay el menor rastro de humanidad y que hacen ver a Puff Daddy y a Harvey Wenstein como si fueran Pituka y Petaka, casi se podría pensar que personajes siniestros y espeluznantes como Luis de Llano, Sergio Andrade o Andrés Roemer, hasta parecen niños buenos de escuela Montessori.

Películas como Calígula o Tabú, o toda la historia de los Borgia no son nada respecto a lo que ha quedado en el registro de esos archivos del viejo maniaco de Epstein. Ahí se ventilan temas funestos, depravados, contra natura, lóbregos, sórdidos, execrables, abominables y miserables que solo le podrían proporcionar algún tipo torcido de dicha al Padrote Maciel.

Lo que llama la atención es que Alito Moreno, la Rabadán, Kinky Téllez o los Alazrakos, Caldedrunk y la Micha, no se hayan pronunciado en contra de Donald Trump, su héroe con pies de Cheto por toda la miseria humana que explota e implota en esos expedientes que ni Belcebú se atrevería a mirar. Bueno, la cosa está tan brava que Mr. Trump canceló una conferencia de prensa porque lo agarró chole de la mano en versión hardcore.

Muchos saltaron por la presencia del tío Pinchi en esa triste y pedófila historia, o de Kike Krauze (que, mordiéndose la lengua, anda hablando de la doble moral de los comunistas), Serra Buche y Zedillo, grandes héroes del surrealismo capitalista neoliberal, pero deberían serenarse. Lo más seguro es que solamente estaban encargados de bolearles los cacles a los verdaderos machuchones, serviles los ambigús y reírse de sus grotescos chistes.

Epstein los saluda a carcajadas desde el infierno.


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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